Como bien es sabido por la comunidad, unos de los desastres de la naturaleza más grande, y que marcó con dureza a la población, fue él el 22 de mayo de 1960, cuando se produjo el terremoto y el posterior tsunami en Saavedra, el fenómeno desencadenó todo el proceso descrito, transformando las diversas formas de vulnerabilidad construidas a lo largo de la historia en causas de un desastre en toda su amplitud.

La ciudad de Puerto Saavedra fue completamente arrasada por la olas, destruyendo no solo el sector urbano y las promesas de progreso y desarrollo que alguna vez tuvo el Puerto, sino también el único medio de subsistencia que conservaban los lafkenche los suelos del Budi. El tsunami en el sector de la vega en la desembocadura del Rio  Imperial destruyó completamente el sector urbano, inundando para siempre territorios, ocasionando pérdidas materiales y humanas. 

Los  sobrevivientes de esta tragedia perdieron, todo lo que por años habían construido, entre ellos sus viviendas, pero la parte caritativa llega por las autoridades Imperialinas, que destinó un terreno desocupado en la parte alta de la comuna a un costado del estadio donde antiguamente se realizaban las ramadas de fiestas patrias, que comprendía una manzana (Lord Chrocanne por el norte,  Juan XXIII por el sur, General Urrutia por el oeste  y  Pedro Lagos por el este).

En este lugar se construyeron las viviendas de emergencia la que fue denominado Población Corvi, y se trasladó a toda  esa gente que perdieron todo, en los primeros años que sin duda fue duro, ya que el recuerdo con que fueron tratados por el fenómeno de la naturaleza, los marcó a fuego. 

Con el correr de los años todo cambió, hoy en día es un el lugar urbanizado y todos los adelantos que se requiere para  vivir dignamente, dos casas son originales, las demás son viviendas nuevas, cuentan con una hermosa plazoleta y es habitado mayoritariamente  por la descendencia de los patriarcas, que vivieron la tragedia.  

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