Renovado estructuralmente y con nuevas propuestas culinarias, el Hotel Restobar We Sumpall Lewfu de Nueva Imperial prepara su debut vespertino en la ciudad. El recinto, ubicado en Gorostiaga 101, acaba de cumplir 20 años prestando servicios de hospedería y ahora apuesta por diversificar su oferta.
De hecho, el edificio fue rebautizado hace pocos meses tras experimentar una serie de reformas que le dieron un nuevo rostro. Ahora está más vinculado a la identidad y perspectiva de su propietaria: Rosa Curiqueo Bastías.
La dueña confía en la nueva etapa y asegura que la modernización del emprendimiento es un desafío que completa y perfecciona el proyecto que surgió el año 1997.

Historia

“Llegué a este lugar arrendando una habitación, yo era chica, recién había nacido mi hijo mayor y tuve que enfrentar la vida. Con el tiempo descubrí que la casa era de una señora llamada Rosa Contreras y por la afinidad religiosa- éramos adventistas- nos dio la posibilidad de comprar la vivienda en cuotas. Nos dio acciones y derechos y estuvimos pagándole 11 años”, relata Rosa Curiqueo al recordar los inicios de su local.
La propietaria original arrendaba piezas y tras concretar el traspaso del inmueble, Curiqueo heredó los clientes. Notó que el hospedaje era un mercado dinámico por lo que decidió ampliar las instalaciones y convertir la casa en un hostal.
“Con el transcurso del tiempo fui tomando clientes, haciendo todos los papeles de regularización para estar a la altura de lo que es turismo; empecé a conocer gente, redes de la zona y me capacité en varios aspectos”, manifiesta.
La incursión en el rubro de la hospedería fue todo un éxito y producto de la demanda de sus propios huéspedes decidió incorporar el restaurante. “Nos fue bien. A la gente le gustó el formato y colapsó el hostal con los pensionistas, también colapsó lo que es turismo con el hospedaje-restaurante”, recuerda.
Rosa Curiqueo reconoce que el crecimiento de su empresa, con una sucursal en Nueva Imperial, no se produjo necesariamente con recursos financieros, sino a través de los truques. “No siempre tenía la plata para hacer arreglos y otras obras, entonces lo que hacía era intercambiar una cosa por otra. Por ejemplo, a los maestros les ofrecía comida o estadía. También facilitaba los espacios del hostal a cambio de algún trabajo dirigido al propio local”, comenta.

Identidad

El año pasado Curiqueo Bastías se adjudicó el proyecto de Turismo Sustentable de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) el cual le dio la posibilidad de refaccionar y dotar al recinto con paneles solares y otros elementos ecológicos. “Con esa iniciativa también se vio afectada la decoración, porque embellecimos el lugar con materiales reciclados, elementos sustentables, innovadores y que provoquen impacto ambiental. Se supone que nosotros los mapuche somos hijos de la tierra y tenemos la misión de cuidarla”, señala.
La mujer admite que el nombre en mapuzugun de su emprendimiento responde a la identidad propia, marcada por las anécdotas de infancia. “Recientemente le incorporamos el nombre de We Sumpall, antes sólo se llamaba Sumpall Leufu que significa ‘sirena de ríos’ y ahora se llama We Sumpall Leufu que significa ‘la nueva sirena’. Yo nací en Nueva Imperial a orillas del río. Mis abuelos hacían botes y los arrendaban, entonces como pasaba metida en el río alguien me puso ´sirenita de pantano’ y lo que era un apodo lo transformé en una marca”, declara.
“A través de mi proyecto de vida, porque esto es un proyecto de vida, puedo mostrar muchas cosas de la cultura y desterrar los prejuicios que tiene la sociedad sobre los mapuche, que nos dice que somos flojos, terroristas y conflictivos”, añade.

Desafío

El jueves 4 de octubre We Sumpall Lewfu inaugurará su restobar, una novedad que promete conquistar no sólo a los turistas, sino a los propios imperialinos. Desde ese día el actual hotel-restaurante suplirá un mercado que no ha sido cubierto a nivel local: la noche.
“La propuesta es ideal para compartir, porque aquí no existe un lugar así. Va a ser espacial para venir con la familia, celebrar un cumpleaños, dar despedidas a algún colega”, subraya Rosa Curiqueo.
Una nutrida carta gastronómica, música en vivo y el bar (en proceso de implementación) amenizarán el funcionamiento de la flamante modalidad que abrirá sus puertas los jueves, viernes y sábado desde las 17:00 hasta las 23:30 horas previa reserva al teléfono 2 45 613084. Los domingos también atenderá a partir de las 14:00 y hasta las 21 horas.
“Hemos trabajado mucho en crear, en invertir y sacar adelante este proyecto. Ha llamado mucha gente preguntando si ya está abierto, así que estamos con las expectativas muy altas”, expresa la propietaria.

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