Ester Gallardo Leviman es una destacada emprendedora. Después de atender en su propio local cerca de la plaza de armas de Cholchol, en sus tiempos libres, se dedica al trabajo de textiles con diseños mapuche.

“Me entrego a esto solo en la tarde cuando llego a casa, por eso trabajo a pedidos. Es mi pasión y también mi terapia porque me desconecta de los problemas diarios”, expresa la artesana.

Ester aprendió este oficio desde muy niña observando a su madre tejer, quien a su vez aprendió observando a su Ñuke: “Era chiquitita y mi mamá tejía, hilaba en sus tiempos libre, usaba un telar grande, hacia mantas y frazadas. Así aprendí mirando y preguntando, veía a mi madre como subía y bajaba la lana por el witral (telar)”, asegura.

La lana, el witral y los diseños

En ocasiones Ester se encarga de preparar incluso la lana: “A veces la compro, pero cuando no puedo la hago yo, desde esquilar la oveja, lavar la lana, escarmenarla, volver a limpiarla y después cocerla”, señala mientras atiende a sus clientes.

Y es que la lana debe ser bien limpiada, pues contiene muchos microorganismos, comenta. También hay que hilarla y ovillarla para, finalmente, teñirla: “Se elige un producto vegetal del que se desea obtener el color para teñirla. Se hierbe en agua hasta lograr que desprenda el color. Por ejemplo, la cáscara de cebolla nos da un color café”, nos comenta.

El telar o witral es sencillo, está formado por una kilwa, un palo atravesado donde va la lana. Estos palos están amarrados en los cruces de los cuatro ángulos con cuerdas de junco trenzadas:

“Urdo la lana en el witral, las cruzo…un hilo por medio y voy tejiendo y tejiendo. También sé trabajar a bastidor, un tipo de telar cuadrado que tiene clavitos. Es más complejo pero salen trabajos realmente preciosos”, comenta la artesana.

Ester desarrolla trarilongkos (en mapuchezugun ata-cabeza) con diseños personalizados (por ejemplo, el nombre de la persona). También realiza trarikan makuñ (manta de cacique) y hace pieceras (para los pie de la cama) y ponchos.

Pewma (El sueño)

A las tres hijas de Ester les encanta que su madre sea artesana y emprendedora y que cultive esta tradición mapuche que se aprende de generación en generación. Nos confiesa su sueño de tener un local propio y seguir cultivando los textiles porque “es algo que se está perdiendo” y es un excelente regalo para estas fechas con un valor más allá de lo material (que no supera los 20 mil pesos).

“Estoy interesada en realizar talleres, he trabajado con la Universidad Austral de Valdivia como tallerista y también en Vilcún, tengo experiencia y puedo certificar a mis alumnas”, expresó con emoción.

A la artesana textil mapuche y emprendedora Ester Gallardo Levimán se le puede contactar al siguiente teléfono: +56 9 778 419 55 y es posible encontrarla, amablemente, en su local en Rayen 018 en la comuna de Cholchol.

“En tus telares, Angelita/Hay tiempo, lágrima y sudor/Están las manos ignoradas/ De este, mi pueblo creador”, cantó Víctor Jara en su tiempo; un poema que reseña toda la trayectoria de esta abnegada mujer.

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