¿Cuál es la fecha exacta del nacimiento de Jesús? Es una de las interrogantes que aún no tiene respuesta pese a que muchos historiadores han aventurado teorías.  ¿Entonces por qué celebramos la Navidad el 25 de diciembre?  El Informador indagó sobre el asunto y preparó este informe para tener consciencia sobre los motivos que dieron origen al establecimiento de esa jornada destinada a recordar la venida de unos los personajes más trascendentes de la historia.

Una “terrible herejía”

El teólogo y biblista argentino, Ariel Álvarez Valdés, en su reciente visita a Temuco abordó precisamente estas temáticas en un taller denominado “Cómo fue la infancia de Jesús”.  Con relación a la fecha del nacimiento de Jesucristo, Álvarez detalló que al considerar los datos del Nuevo Testamento el único mes que debe ser categóricamente descartado como la época de su llegada es diciembre, porque el relato bíblico indica que en la noche del nacimiento había pastores cuidando un rebaño.  “En el hemisferio norte, diciembre es pleno invierno, por lo tanto, no pudo haber nacido en ese mes si tomamos estos datos.  La posibilidad es que haya nacido entre enero y noviembre, pero nunca en diciembre”, aseguró.

No obstante, en el siglo IV ocurrió un hecho polémico que obligó a la Iglesia a fijar el nacimiento de Jesús. A juicio de Ariel Álvarez se trató de una “terrible herejía” llamada arrianismo promovida por el sacerdote Arrio, quien sostenía que Jesús no era realmente el hijo de Dios, sino un hombre común que sólo después de su muerte fue divinizado por Dios en el cielo.

Jesús, el sol invicto

La doctrina de Arrio causó tal revuelo entre las propias autoridades eclesiásticas- muchos sacerdotes y obispos adhirieron a esta cosmovisión- que años después el Papa Julio I decidió determinar una fecha para conmemorar la natividad de Jesús. Tras consultar a filósofos, historiadores y expertos le aconsejaron celebrar ese acontecimiento el 25 de diciembre en la fiesta del sol invicto.

“En Medio Oriente celebraban al sol invicto el 25 de diciembre para destacar el triunfo del sol sobre la oscuridad.  Desde julio en adelante el sol perdía fuerza a medida que avanzaba el invierno y la gente temía que las tinieblas iban a opacar la luz, pero al llegar el 22 de diciembre el sol empieza a recuperar su fuerza y los antiguos calificaron el episodio como un triunfo del sol”, manifestó Ariel Álvarez.

Esa fecha cautivó a la Iglesia, porque lo asoció a las circunstancias de Jesús.   “A Jesús lo sepultaron tres días bajo tierra y terminó saliendo, a él no lo vencieron las tinieblas.  Jesús es el sol que ilumina nuestras vidas.  Hubo un día en que se creyó que la oscuridad de este mundo había derrotado a Jesús con el viernes santo y el sábado santo, pero el domingo demostró que su luz nunca va a ser vencida; entonces qué mejor que celebrar a nuestro sol invicto, que es Jesús, el 25 de diciembre”, aseveró el teólogo.

“No sabemos con precisión cuándo nació Jesús, pero el 25 de diciembre es una fecha fantástica.   Además, si llegáramos a descubrir la fecha exacta de su nacimiento no valdría la pena cambiarla, porque el 25 de diciembre tiene una carga pedagógica fantástica, pues enseña que a nosotros de vez en cuando parece que las tinieblas nos van a ganar, pero eso no es así, el mal nunca triunfa; los cristianos tenemos a Jesús, el sol que alumbra nuestras vidas”, añadió.

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