CGNA inició proyecto con gremio hortalicero de La Araucanía para agregar valor a 8 tipos de verduras cultivadas en la región y potenciar este importante rubro.

 La horticultura regional abastece al sur de Chile hasta en un 70% en temporada de verano, no así el resto del año, generando 34 mil empleos en toda la cadena productiva. De ahí la importancia de potenciar la actividad y buscar soluciones a la estacionalidad y la duración, así como agregar valor a productos locales que son base en la dieta de las personas.

Por esta razón el Centro de Genómica Nutricional Agroacuícola inició un trabajo conjunto con la Asociación Gremial Hortícola de La Araucanía para, a través de la ciencia, crear un innovador modelo de negocios, que permitirá desarrollar nuevas tecnologías de post-cosecha, como liofilización y nuevos productos tecnológicos, con ingredientes funcionales, vitaminas, minerales, disminuyendo pérdidas en 8 tipos de hortalizas que se cultivan en suelos de La Araucanía.

Temas a abordar en el proyecto:

Se trata de un proyecto financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R) del Gobierno Regional de La Araucanía, a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) del Ministerio de Agricultura, que considera como primera etapa, la tecnología de liofilización. Mecanismo que permite deshidratar el alimento al vacío, manteniendo intactos sus nutrientes. Este proceso evita el transporte refrigerado, disminuye el espacio de almacenamiento de los vegetales y aumenta la vida útil, especialmente de las hojas, ricas en carotenoides y otros nutrientes.

Además, CGNA va a prototipar un suplemento alimenticio, saludable, balanceado en ingredientes funcionales, aplicando tecnologías de procesos; y packaging como envases y diseño de productos saludables. Junto con lo anterior, la iniciativa implica dotar de capacidades a los productores de hortalizas, en procesos de buenas prácticas agrícolas e inocuidad, con énfasis en trazabilidad de productos con destino a mercados de alto valor agregado.

La científica del CGNA, Tamara Barahona, experta en química y quien lidera esta iniciativa, explicó que «la idea es iniciar con hortalizas tradicionales como el perejil, cilantro, espinaca, acelga y puerro cuya vida útil es apenas de unos días en refrigeración, también trabajaremos con la zanahoria, el choclo y las arvejas», indicó la investigadora.

Al respecto el Director del CGNA, Haroldo Salvo-Garrido, agregó que «este Centro de investigación fue elegido por los productores para ejecutar esta iniciativa, por lo que valoró la confianza que están depositando en la ciencia como canal para mejorar y agregar valor a alimentos tradicionales de la región, como las hortalizas que son especies ricas en ingredientes funcionales. Aprovecharemos de contribuir también en establecer modelos de negocios, articulándolos con la industria de alimentos, para lo cual también será vital dotarlos de buenas prácticas agrícolas e inocuidad». señaló el científico.

El Consejero Regional Gustavo Kaussel agregó que la idea es fortalecer iniciativas para «producir alimentos de calidad para nuestra gente y luego ir a mercados de exportación», aseguró.

En tanto para el Representante Macrozonal de FIA, José Rüth esta iniciativa es de suma importancia para la región, «ya que específicamente en el rubro de hortalizas buscamos apoyar proyectos que ayuden a disminuir las brechas que tienen actualmente los productores, como modelos de encadenamiento productivos y/o comerciales justos y equitativos en la distribución del valor, generar valor agregado innovador, diversificar la oferta productiva con orientación al mercado y el desarrollo de tecnologías innovadoras en los cultivos para el desarrollo del sector, aspectos que acá se buscan impulsar, promoviendo un trabajo colaborativo entre la Asociación de Hortaliceros de La Araucanía y CGNA».

Resultados esperados

Till Jorge Daube, integrante de la directiva de AG Hortícola de La Araucanía, señaló que la cadena productiva total genera trabajo a más de 34 mil empleos, por lo tanto, el impacto de mejorar las condiciones de la producción abre posibilidades de mercado importantes para los socios de la asociación gremial y la comunidad asociada al rubro. En total está integrada por 48 socios y representan toda la cadena desde distribución, comercialización y productores, siendo éstos últimos, principalmente de Temuco, Nueva Imperial y Angol, los que abastecen, con una superficie de 1500 hectáreas, el 70% del mercado de La Araucanía en la estación de verano.

Según dijo, la tecnología de liofilización, disponible en el CGNA, les permitirá salir al resto del país y el extranjero con un producto con valor agregado. «Actualmente el mercado está acotado a vender en fresco, por eso no se ve una expansión. Existe además una población limitada que consume hortalizas», apuntó Jorge Daube.

«El objetivo es la profesionalización del rubro, porque es importante para la región, queremos tener una industria hortícola en La Araucanía, pensamos que no hay otra industria alimenticia que pueda dar ese salto. Por cambio climático, la sequía y la rentabilidad, en el norte no van a poder suplir la necesidad en el futuro, se van a tener que venir para acá», explicó el dirigente.

Escenario horticultura Regional

Según los últimos informes entregados por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) los productores de hortalizas presentan problemas en la comercialización por su limitada vida útil, resultando en una pérdida de calidad y un reducido poder de negociación. Además, se suman los altos costos de transporte y almacenamiento, lo que además tiene una fuerte incidencia en la huella de carbono y agua de los productos.  Otros factores que contribuyen a las dificultades que deben enfrentar los horticultores son la estacionalidad de la mayoría de especies y la generación de desechos de productos no comercializados. Esta situación ha provocado una disminución total del 16% en las hectáreas a nivel nacional destinadas al cultivo de hortalizas, entre 2007 y 2016, sugiriendo la urgente necesidad de intervenir con innovaciones de base tecnológica para generar valor agregado a estos productos, considerando aspectos de producción, post cosecha, conjuntamente con prácticas de manejo sustentable y trazabilidad.

Adicionalmente, el bajo consumo de frutas y hortalizas se ha visto asociado con un problema alimenticio que afecta al 30% de la población mundial: Malnutrición que tiene relación con la deficiencia de vitaminas y minerales llamada también «hambre oculta» que tiene importantes repercusiones en la salud y productividad de las personas. Las principales deficiencias observadas son: vitamina A, carotenoides, ácido fólico, hierro, yodo y zinc.

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