Con el objetivo de visualizar y potenciar un trabajo preventivo en materia de salud, nació en La Araucanía, la iniciativa de generar un acercamiento del Gobierno con las comunidades indígenas paraabordar el Covid-19, desde lacosmovisión mapuche.

En ese sentido, la gobernadora de Cautín y la Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Sur, verificaron en terreno, la experiencia que se vive en la única residencia sanitaria lafquenche, que alberga a habitantes de Saavedra y comunas aledañas.

Por su parte, la autoridad provincial, Constanza Marchant, sostuvo “necesitábamos un punto de encuentro, ante una enfermedad como el Covid-19. Creemos que la medicina mapuche y la medicina occidental, se pueden complementar. Es fundamental hacer un trabajo colaborativo donde fluyan 

Al respecto, la Seremi de Ciencia de la Macrozona Sur, Olga Barbosa, explicó “estamos desarrollandoen conjunto un plan de trabajo de prevención frente al COVID-19 y que considere la ciencia occidental y la sabiduría mapuche, y en donde este conocimiento llegue a las comunidades, pero en la voz de sus propios líderes”.  

En relación a la medicina mapuche, la Seremi precisó“poco dice la ciencia sobre los lawen, y si bien muchas medicinas, occidentales o farmacéuticas, están basadas en hierbas medicinales u otros componente naturales, uno cuando toma un remedio, en general, no sabe queel lawenpuede estar involucrado en esa molécula”. 

Experiencia en Residencia Sanitaria Lafquenche

En su visita a Saavedra, las autoridades conocieron a Ruth Caniuñir, perteneciente a la comunidad Oñoico, funcionaria de la Seremi de Salud Araucanía y administradora de la residencia sanitaria de la zona costera, habilitada en dependenciasde la Hostería Maule. 

Desde su mirada y como mujer mapuche, sostuvo que era importante contar con este recinto con pertinencia cultural, puesto que la población indígena de Saavedra supera el 80%.

En esa misma línea, Ruth informó que desde que abrió sus puertas a la fecha, la residencia ha recibido a más de 160 personas. “Ha sido fundamental tener una residencia en medio del winkül, (cerro) y del lafquenmapu, (mar), que nos ayuda con sus energías a que nuestros pacientes se recuperen”.

Respecto de los cuidados que se entregan en la residencia, Ruth detalló “las comidas están adaptadas para la población mapuche, es decir cuenta con harta papa y con muchos tipos de verduras que se cosechan acá en el sector. Si es que algún paciente requiere algún lawen para poder recuperarse, aparte de los medicamentos que están suscritos, ellos pueden acceder, para que sea una atención complementaria”.

De acuerdo a su experiencia, Ruth indicó “existen lawenes que sirven para contrarrestar algunos síntomas del Covid, como el maqui; con sus hojas, nosotros hacemos un friegue y eso lo tomamos para la fiebre, o bien, preparamos una agüita con hojas de sanguinaria, que sirve para la tos. Cuando uno rescata estos lawenes de la ÑukeMapu (tierra), debe hacerse con respeto y con fe”.

Por último, Ruth concluyó “nos costó reconocer que esta enfermedad nos iba a afectar, pero pronto empezamos a ver que efectivamente la gente de nuestro territorio se enfermó, y también vimos partir a nuestros lagmienes, ahí vimos que es una enfermedad que tiene consecuencias, pero también, a través de nuestras machis vemos que tiene mejoras y así hemos ido buscando ideas para que nuestros lagmien tenga acceso a los lawen”.

De esta forma, y dentro de los lineamientos de trabajo de la agenda intercultural está el reconocer las prácticas ancestrales de nuestros pueblos originarios a través de la medicina mapuche, en primera instancia,  y otorgarles el valor que requieren, en medio de la crisis sanitaria que estamos viviendo, impulsando una complementariedad con la medicina occidental.

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