Por: Eugenio Tuma Z.

Ex Senador de la República

 El 18-O marcó en Chile el agotamiento de la paciencia de muchos ciudadanos con la esperanza por satisfacción de las demandas más sentidas por la población principalmente en una reforma del sistema de pensiones, salud , transporte y seguridad. Su máxima expresión la mostraron multitudinarias marchas en todas las grandes ciudades del territorio nacional , por la falta de respuesta del Estado a sus legítimas demandas y una funa  generalizada a toda su instituciones.

Luego llegó el COVID 19 con una amenaza a la salud y a la vida de las personas obligó al país a concentrarse en el combate contra un enemigo invisible, infeccioso y causante de cientos de miles de contagiados y otros miles de muertos, exigiendo al máximo todas las capacidades  humanas y materiales de la nación para este propósito.

Las medidas de aislamiento y el testeo masivo para detectar el virus al parecer sería el camino indicado para contener esta pandemia hasta que se haga realidad una vacuna para tener inmunidad frente a este flagelo.

Esta pandemia a nivel mundial nos hizo experimentar un modo de vida jamás imaginado como probable realidad y de paso afecto gravemente el sistema productivo y la economía en general, la que más temprano que tarde deberá reactivarse para recuperar los cientos de miles de empleos perdidos con hogares endeudados y con hambre .

En esta trágica realidad no hay salida posible si no es en la recuperación de las confianzas  en las instituciones y principalmente en la Política.

Un paso importante fue en Noviembre el acuerdo transversal de los partidos para un itinerario de cambios constitucionales sobre los que se debe seguir avanzando.

Sin embargo  las demandas que originaron el 18-O ni la pandemia ni tampoco el desastre económico y el empobrecimiento de la población puede ser resuelto con el necesario proceso de cambio constitucional si no que con el más amplio acuerdo de los sectores políticos para un plan nacional de emergencia, el que ya se inició con la fórmula propuesta por economistas transversales para definir el nivel de gasto fiscal para los próximos 24 meses en ayudas sociales y el inicio de la recuperación del empleo Post pandemia .

Por otra parte las demandas de la ciudadanía como  la reforma provisional para convertirlo en un verdadero sistema de Seguridad Social , la reforma a la salud para hacer de esta un derecho , el transporte un servicio digno y con fluidez para todos y la eficacia de darle seguridad ante la delincuencia a los ciudadanos solo se pueden lograr a través de la POLÍTICA.

La reconstrucción de la economía , la creación de condiciones para la recuperación de los puestos de trabajo que se van haber perdido al término de la pandemia y la reactivación del país también solo se logrará por medio de la POLÍTICA.

La DEMOCRACIA es mejor que cualquier otra forma de gobierno y en consecuencia las decisiones para enfrentar esta crisis sanitaria , social y económica son de las autoridades electas por la propia ciudadanía .

Es cierto que están des legitimadas pero la urgencia de construir un camino de salida con el consenso mayoritario de los sectores políticos puede hacer posible salir exitosos y de paso recuperar la confianza perdida en el régimen democrático.

Reivindicar la Política y el servicio público es una tarea urgente que se puede lograr con un espíritu de unidad , sensatez , generosidad, honestidad, transparencia y compromiso para atender las demandas del país en un contexto del desastre por el que estamos experimentando y que estoy seguro por la senda señalada podremos superar.

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