Por: Emilio Orive Plana

Como llamarlo, para ser justo, ¿comercial, propaganda, documental? o simplemente reportaje pero, como está hecho por la empresa privada creo que le queda bien lo de comercial porque está auspiciado por una marca de papel higiénico. Como sea, la Forestal y Papelera de Concepción dio en el clavo al crear y difundir en modo de vivencias una serie de hermosos monólogos y momentos en la vida de los adultos mayores que ilustra de manera magistral como se debería ver a los viejos. “Lo viejo es tu forma de mirarnos” nos recuerdan felices y otras veces sentenciosos los mismos protagonistas, invitando a las nuevas generaciones a vencer los estigmas y estereotipos con los que se les moteja, a menudo en forma peyorativa. Hay ejemplos extraordinarios donde se puede ver a personas que ya han pasado los setenta, ochenta y noventa años con sus facultades mentales y físicas en condiciones envidiables haciendo cosas o disfrutando de sus hobbies y más aun proyectándose en el tiempo lo que lo hace más excepcional y positivo.

Como siempre yo, buscándole el cuesco a la breva me pregunto, ¿por qué la campaña no la hizo SENAMA? como una manera de incentivar a la juventud sobre las bondades de una vida sana, sin excesos lo que sin lugar a dudas les permitió a nuestros padres y abuelos llegar a esa edad. Digo esto porque la misión principal y uno de los postulados de la institución es “contribuir a un cambio cultural en torno al envejecimiento mental y físico de los adultos mayores”. No es que SENAMA haya descuidado la misión que le corresponde como institución del Estado, todo lo contrario, su labor es magnífica y muy variada. Doy fe de ello considerando los programas culturales que promueve por ejemplo, el concurso literario “Confieso que he vivido” en el  que hemos participado activamente representando a la comuna con mi querida amiga Cecilia Cid  y otras destacadas amantes de las letras pero, en el ejercicio de las odiosas comparaciones un documental como el que menciono, podría haber sido creado sin auspicios por los diseñadores de la propia institución y lo más probable hasta más barato contando con la “materia prima” voluntaria en sus propias filas y  así no se hubiera contaminado con el mercantilismo empresarial casi siempre muy desprestigiado. Cabe recordar, solo como dato bibliográfico y para refrescar la memoria, que en el 2000, las empresas gigantes CMPC del grupo Matte y SCA de origen sueco fabricantes ambas de papel higiénico, se confabularon para fijar los precios, (la colusión del confort), impidiendo con esto la entrada al mercado de eventuales competidores, engañando a los consumidores que pagaron, por más de 10 años, precios abusivos al no tener otra alternativa, hasta que la Fiscalía Nacional descubrió el fraude. Para hacer corta la historia las empresas involucradas se auto denunciaron para así lograr rebajas de condenas y multas las que finalmente fueron mínimas en relación al tiempo y los valores defraudados.

Finalizando la cuestión que principalmente nos ocupa, creo que el rol de las instituciones estatales en el tema del envejecimiento dinámico, debiera ser no solo imponiendo sellos en los alimentos, sino que, partiendo de una niñez y juventud más sana estimulando la actividad física y mental de nuestros futuros octogenarios.

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