Manuel Ortiz Veas es periodista y académico de la Universidad de La Frontera.  Integra el elenco docente de casa de estudios desde el 01 de septiembre de 1995 y ha formado a más de un centenar de periodistas en la Región. Su particular cosmovisión y carisma lo han erigido como uno de los profesores más queridos por alumnos y exalumnos.

Nació en Chillán y sus estudios superiores de periodismo los cursó en Concepción.  También estudió un magíster ligado a la comunicación en Canadá y tras completar sus estudios regresó a Chile para ejercer como periodista en el diario La Discusión de Chillán.  Luego arribó a la academia y desempeñó la docencia en las Universidades de Antofagasta, Austral de Chile y la Ufro.

En conversación con El Informador el destacado profesor se refiere a sus planteamientos teóricos sobre la comunicación que por 22 años ha expuesto a sus estudiantes.

– ¿Cuál es su visión sobre los medios locales?

Los medios locales son primordiales en la medida que el medio de una comunidad es lo que más se acerca a la concepción que tengo sobre comunicación.  Para mí la comunicación es acto altruista, solidario de hacer y compartir en común

Creo que se deberían fomentar los medios locales y ayudarlos a existir y el gobierno debiera enviarles publicidad porque reflejan el sentir de la comunidad.  Y eso es justamente lo que no ocurre, porque para mi gusto los medios son totalmente impersonales y por eso pienso que son medios masivos de transmisión de datos.  En cambio, la radio o el diario de un lugar pequeño hacen comunidad, realizan comunicación y permiten que se comparta lo que ahí ocurre.  Y eso es muy difícil de hacer en las grandes urbes, porque en esos lugares la gente no comparte y no vive en comunidad

– ¿Por qué cree que ocurre eso?

Principalmente porque vivimos en una sociedad donde no hay comunicación, prima el dinero y lo material.  Entonces caemos en el narcisismo, en el egocentrismo, en el hedonismo y perdemos hasta nuestra individualidad, en la medida en que queremos andar en el auto más elegante, tener inmediatamente cosas materiales y no vivimos en comunidad con los demás. 

– ¿La falta de comunicación provoca los conflictos que hoy atraviesan las sociedades?

Voy a decir algo y tal vez mucha gente me va a acusar de traición a la patria.  Yo en este momento me pregunto ¿hasta cuándo Chile va a vivir rodeado de tres enemigos y armado hasta los dientes? Con un país al lado que dicen que quiere que Chile llegue hasta Puerto Montt, otro país que en el otro sector quiere que Chile llegue hasta Paposo y de Paposo hasta el río Loa habría otro país y del río Loa hasta Azapa y LLuta habría otro país que limitaría con Ecuador.  ¿Hasta cuándo vamos a seguir en esta situación? Hay una esquizofrenia armamentista, pudiendo ocupar esos dineros en salud, vivienda o educación para que no haya tanta pobreza y miseria en Chile.  Esa enemistad que vemos a nivel nacional yo creo que lamentablemente se traduce en las ciudades más pequeñas y es una cosa que no le damos la importancia que tiene, porque podemos llegar a un conflicto bélico que sería lo peor.  Esa palabra ‘paz’ que Gabriela Mistral decía que era ‘maldita’ debemos transformarla en una palabra sagrada para que nunca vaya a haber guerra.

– ¿Cuál sería ese nuevo mundo valórico?

Actualmente vivimos en dos mundos valóricos. El primer acuario valórico es el que según el profesor Hervé Fischer duró mil quinientos años o dos mil cuatrocientos años y después vino el otro mundo valórico burgués.  El primero estaba basado en: Dios, el rey, la verdad, la belleza, el bien, la creación, el idealismo trascendental y después vino el mundo valórico burgués, conformado por los valores: del Estado, la razón, la novedad, el progreso, la historia, la experiencia y el realismo materialista. Nosotros pensamos que esos valores están muertos, pero siguen vigentes, vivimos en ambos mundos. 

El nuevo mundo valórico lo propongo a partir de que tenemos que vivir en amor entendido como la aceptación del otro u otra tal como es en una legítima convivencia. 

– ¿Ese nuevo mundo valórico serían las bases para construir un mundo mejor?

Esa es la idea, que sean las bases para tener un mundo mejor pero que se entienda que no es para que se cree otro mundo que surja de la guerra y la violencia.   

Creo que tenemos que unirnos, dialogar, conversar, reflexionar de cómo cambiar este mundo valórico.   Esto se trata de vivir en convivencia, de aceptación, es lo que tenemos que tratar de hacer y cambiar

– ¿En ese sentido qué rol les cabe a los medios y a los comunicadores?

Darse cuenta del mundo valórico en el que estamos viviendo, de que vivimos en dos mundos valóricos sobrepuestos, el mundo del antiguo régimen: esclavista, feudal y este otro mundo sobrepuesto del nuevo régimen capitalista, comunista, socialista, en el que estamos destruyendo el medio ambiente.  Los comunicadores deberíamos darnos cuenta de eso y espero que los periodistas no seamos prostitutas intelectuales.

Los periodistas deberían usar un lenguaje que no fomente el odio, el rencor y los conflictos.

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