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lunes, enero 30, 2023
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La Huella de las Palabras 

Por Emilio Orive Plana

      En primer lugar, debo aclarar que no es mi intención ser un experto filólogo porque corro el riesgo de parecer exageradamente pretencioso de un conocimiento que no poseo con respecto a dicha disciplina. No parece honesto de mi parte creerme versado en la ciencia del lenguaje y sus complejidades más aún teniendo como columnista en nuestro diario El Informador a un “amante de las palabras” de la talla de don Omer Silva, pero como no se trata de dar una cátedra y con el debido respeto a su sabiduría y extenso currículo me limito a dar  solo una humilde opinión sin pretensiones de “sabelotodo”, seguramente sometido al escrutinio de algunos expertos conocedores del tema.

       El idioma español debe ser uno de los más hermosos del mundo por su variedad de grafías encadenando palabras convertidas en sonidos de melodiosa entonación exclamativa, dependiendo de las latitudes donde residan sus habitantes no solo de América sino en países meridionales y septentrionales de Europa: España, Francia, Italia y Portugal, incluso en Rumania (que alguna vez perteneció a territorio de la antigua URSS) donde se habla la lengua románica.

      Me ha sorprendido ver la gran cantidad de palabras, muchas veces con igual significación o sentido en nuestro idioma, que al oído de un parlante anglosajón, chino o árabe debe parecerles de una suavidad exquisita, de la que carecen sus propios idiomas en su manera de hacerse entender por lo áspero y “duro” de su tono con respecto a lenguas con raíz latina.

     Nuestro lenguaje ofrece cientos de ejemplos que grafican la belleza y diversidad de nuestro idioma “castellano”, en palabras que, amablemente, se complementan en conceptos como lo es la frase ”la huella” o “una huella” que puede interpretarse como la señal que deja, en una superficie, un cuerpo al moverse pero también se puede explicar como el rastro imperceptible para adivinar, más que para ver con certeza, los vestigios que permanecen sobre las hojas posadas en algún sendero del bosque o también y ya en un sentido metafísico, como algo que no se ha borrado totalmente de nuestra mente.

      Otra cosa distinta, pero de fundamento similar es la huella de carbono o CO2, que es un indicador ambiental de nuestras acciones cotidianas las que aumentan o disminuyen esta huella con el uso diario del automóvil, el consumo de energía, la generación de basura etc. que se refleja en la emisión de gases de efecto invernadero y que pone de manifiesto la huella que dejamos los humanos, que conscientes de ello, abusamos depredando el medio ambiente en nuestro corto tránsito por la tierra que habitamos.

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