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viernes, febrero 3, 2023
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La drogadicción no es problema de seguridad social

Por: Matías Vidal Huichal

Nos ha golpeado muy fuerte la lamentable noticia del fallecimiento de una lactante de 7 meses en la comuna de Quinta Normal, la causa de su fallecimiento no deja a nadie bien parado: Muerte por intoxicación con cocaína, según su abuela paterna había confundido leche con cocaína al momento de alimentarla, ¡¿cómo llega cocaína a un tarro de leche?! Que dolor siente Chile con este tipo de noticias, un dolor que sabemos no cesará, los niveles de drogadicción han traído consigo un sinfín de problemas subyacentes, robos, asaltos, hurtos, asesinatos entre otros, pero entenderlo desde un punto de vista netamente de seguridad pública nos lleva por un camino equivocado, pensar que los cuerpos de inteligencia de la PDI deben dotarse de más implementos sofisticados para impedir el tráfico, es inútil, y eso se ha demostrado en todos los ámbitos que la política ha intentado resolver, los problemas que atañen al ser no se resuelven con políticas públicas ni con armas. ¿Qué lleva a un joven consumir cocaína? Prolongar la energía para seguir «carreteando», estimular ciertos neurotransmisores o inhibir otros para que el cerebro sienta una excitación que le permita olvidar todo lo que hay alrededor, olvidarse hasta de los vínculos de la familiaridad, es por esto que muchas veces son los propios padres que se han visto obligados a denunciar a sus hijos, Hay un dolor, un vacío, es un problema que nada en boca de todos, pero en manos de nadie. Hay un vacío que está consumiendo a la sociedad, los jóvenes y adolescentes aun no lo han notado, es difícil seguir una vida sin excesos cuando las canciones más escuchadas por nuestros jóvenes son aquellas que hacen alusión al sexo, drogas, dinero y armas –según spotify-. Es aún más difícil cuando no encuentran un modelo de hombre que en la humildad goza de la plenitud, de la paz y el amor. Es doloroso asimilarlo, pero la drogadicción es simplemente el efecto esperado de una sociedad que se ha olvidado de andar en el sendero de la rectitud de vida, de la empatía, del amor al prójimo, de la comunidad, de buscar el bien para todos, de ser pacificadores, de alejarse de la pasión que entrega el dinero, ¿acaso no es esta última la raíz de todos los males? Comunas que hace escasos años gozaba de una tranquilidad celestial, hoy se ven sometidas a una vida llena de restricciones productos de la inseguridad. Hay vacíos que no se pueden llenar con nada corpóreo, ni un sentido- de los 5 que estamos dotados-  es capaz de satisfacer el espíritu, porque es precisamente el espíritu lo opuesto al cuerpo y las pasiones (Según Isaac de Nínive un monje del siglo XII), de manera tal que, aquellos jóvenes que buscan en las drogas una instancia de recreación o de descanso no hacen más que afectar sus vidas y eso es afectar a una parte importante de la sociedad. Es muy difícil llegar a jóvenes a través de un diario o de un mensaje a sus redes sociales frente a la maquinaria que ha formado el mundo, a día de hoy es la música, los videos, los prototipos, la incomunicación con sus guías, la carencia de guías que estén enfocados en dar dirección espiritual – no me refiero a pastores ni curas que estén administrando templos, pues muchos de ellos han llevado la política misma a la iglesia- me refiero a todos esos hombres y mujeres que han de entender el mundo desde una perspectiva espiritual, son ellos los que deben acercarse al joven enfermo, a la señorita drogadicta, nuestros sobrinos y nietos deben saber que la vida no es un videoclip, que la sociedad está enferma. Hay un suceso ocurrido hace unos 1900 años aprox. Que describe muy bien la problemática analizada, Pues relata el encuentro del Mesías y una mujer samaritana, raza con la que los judíos no se llevaban para nada bien debido al politeísmo de Samaria, sin embargo, el Rabí le deja en claro que si seguía tomando de aquella agua volvería a tener sed y su sed nunca se saciaría pero que si en cambio bebía del agua de la vida que El tenia, ella jamás volvería a tener sed. Esa agua brota día y noche, benditos aquellos que dejan de beber esa agua que no sacia por tomar el agua viva que ofrece el Mesías. El día avanza, la noche se acerca, pero aún no es tarde, nuestro trabajo es llevar una vida de rectitud, sin olvidarnos de nuestro prójimo. Con esto Sr. Director no estoy llamando a ir a una iglesia ni nada por el estilo, solo llamo a un momento de reflexión, a que pensemos nuestra vida, a no olvidar que la meditación es parte de nuestro desarrollo, pues, son problemas sociales que no nacen de carencias físicas, nacen de lo inmaterial. 

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