Por: Mariella Solari, Psicóloga Clínica
Robert Neimeyer, es un psicólogo clínico y académico estadounidense reconocido por sus aportes en el campo de la psicología narrativa y constructivista, entiende el duelo como un proceso de reconstrucción de significado, desplazando el eje clínico que se estudia desde los años 60, con una lógica de etapas lineales y universales, donde el proceso de duelo se enfrenta a fases; que van desde la negación, ira, negociación, tristeza y hasta alcanzar la aceptación. De esta forma, Niemeyer no ve el duelo como una enfermedad a erradicar, sino como una experiencia que desorganiza profundamente el mundo de significados de quien pierde a alguien.
Esta propuesta de Neimeyer sugiere que no se trata de solo superar la pérdida o regular emociones, sino de reconstruir sentido. Aquello que daba coherencia: los vínculos, la identidad compartida se fragmenta por esta pérdida, quedando una pregunta abierta: ¿Cómo seguir siendo quien soy, si él o ella, ya no está? El síntoma deja de ser solo la intensidad del sufrimiento y pasa a ser también la imposibilidad de integrar la perdida en una historia que pueda seguir siendo vivible.
En duelos que se prolongan, lo que muchas veces aparece no es solo tristeza persistente, sino una especie de congelamiento del relato es como si la vida quedara detenida en el momento de la pérdida sin posibilidad de simbolización suficiente.
La clave es no forzar cierres, sino que acompañar procesos de resignificación, esto implica abrir espacios a preguntas incomodas, a emociones ambivalentes, e incluso a la transformación del vínculo con quien ya no está.
No se trata de dejar ir solamente, sino de reconfigurar la relación en un plano simbólico, con nuevas creencias y elaboraciones con diferente sentido que permita seguir viviendo.


