En estos tiempos tan difíciles, hay que ingeniárselas para llevar el sustento a casa,  muchos con imaginación se las rebuscan para poder generar sus ingresos; es el caso de don Nelson Arriagada, que se dedica a la fabricación de astiles para hachas, palas y azadones.

Don Nelson viaja día por medio  desde del sector rural, camino a Chacamo, “en este tiempo  la micro del lugar viaja a Mueva Imperial día por medio” señaló este maestro de  los astiles, que aprendió el oficio desde muy niño, este arte es propio de la vida campesina puesto que un hacha, azadón, o la pala, son herramientas  propia de la vida rural.

“La  verdad que la cosa esta  mala, hay que rebuscárselas,  con esto no espera volverse loco pero me salvo,  hay días buenos como también hay días malos, hoy por ejemplo estuvo muy  malo, yo traigo  los astiles a medio hacer y acá en cualquier parte donde no moleste los término”.

Al consultarle cual  era la madera ideal resistente y duradera “el ulmo es una  muy buena madera,  bueno todo lo que es nativo, que desgraciadamente queda muy poco, yo compré  un palo santo y la partí, me salieron dos astiles, esta madera es muy buen; resistente y liviana” concluyó don Nelson.

¿Cuántos astiles se hace cada vez que baja al pueblo?

Depende, me hago cuatro o  tres, pero de repente uno, pretendo que todos sean pedidos acá en el pueblo. Se venden más astiles para azadones.

¿Cuál es el precio de un astil?

Esto va a depender para lo que sea y la madera que es hecho, pero generalmente se vende en  cinco mil pesos ($5000).

¿Hace solamente astiles?

También hago bateas. Años atrás se  hacían muchas bateas, para las señoras, principalmente las de campo la usaban mucho para lavar, pero ahora con toda las lavadoras eléctricas, ya  no se hacen; de repente alguna para  usarlas para  darle comida a los chanchos  u otros animales, pero muy pocas.

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