Europeo de 57 años, llegó hace 40 años a Chile y nunca más volvió a su tierra.

Hace cuarenta años, 1978, su hermana Marlize, trabajaba en Chile en un proyecto social en Cerro Navia en Santiago. Fue ella que lo invitó a visitarla en estas australes tierras del continente de Suramérica.

Así fue como comenzó su aventura en Chile, esto después de haber viajado por todo el viejo continente. Nació en Halle, ciudad del carnaval, a 30 kilómetros de Bruselas, capital de Bélgica. Desde muy joven comenzó a viajar.

Walter Adrians narra “mi hermana me invitó a visitar el proyecto, vine para acá, me enamoré del país y de la gente, me encontré con mi esposa, que nació en Santiago y fue criada acá en Nueva Imperial. Uno no puede elegir donde nacer, como tampoco a la familia, pero si puedes elegir donde vivir y con quien compartir tu vida”.

Reconoce que por sus venas corre espíritu Vikingo, ya que el gusto por las piedras y especialmente las joyas con que se adorna, fueron parte de la tradición de este pueblo europeo.

Una de sus pasiones es trabajar con los minerales, Walter Adrians cuenta “Trabajo con minerales. Los belgas aman la joyería los minerales, yo me adorno porque me encanta, lo tengo en mi sangre es parte mía. Los vikingos lo hacían”.

Entusiasmado el artesano nos habla, en español fluido y con fuerte acento de extranjero. “Los minerales son una obra de Dios. Cuando uno empieza averiguar sobre una piedra ¿qué pieza es?; todo es una belleza, depende como lo ves… lo valorizas. Antes elaboramos muchas cosas, pero el ser humano en general no quiere pagar lo que vale el trabajo hecho a mano, donde se llevan una pieza única”.

También hace sus comentarios en cuanto a que, al comprar en la calle, la gente desvaloriza el producto, acota “En una joyería lo compra al tiro, el vender en la calle la gente no paga lo que en verdad vale el trabajo” .

Aquí en Nueva Imperial, cuando vengo a visitar a la familia, me coloco acá y vendo. La plata (dinero) circula, no se trata de ser millonario; para sustentarte, no es más que eso. Porque las cosas verdaderas no se compran con plata, como el cariño verdadero, el amor, la preocupación por los nuestros, el dinero apoya, pero no hace la felicidad.

En su mesa de muestras de artesanías y trabajos antiguos en metales, se puede ver una gran variedad, nos muestra alguna de ellas.  “Este lo tengo en 45 mil, lo usaban en los baños de las mansiones; este es un fósil que lo nombran amonita, tiene alrededor de 40 millones de años de antigüedad, esta pulido, está cortado por dos”.

Y continuamos el recorrido, en su mesa y en la historia geológica de los millones de años que demoran formarse las diferentes piedras y minerales. “Este es más simple, viene del sector de Caldera (norte de Chile), hablamos de millones de años, hasta que llega la petrificación”.

“Los científicos dicen que en todas las piezas que se han petrificado, todo lo orgánico se carbonizan, en estas piezas – muestra una pequeña piedra – hay avispas de millones de años ¿puedes ver?, mejor con una lupa”.

Otra pieza que es muy interesante y muy curiosa, es una moneda romana, la saca de entre sus ropas, muy envuelta y protegida.

Finamente nos muestra los trabajos elaborados con sus manos “estos aros, que están acá, son originales, aros y colgantes” .

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