Desde el 26 de julio la obra “Champurria” del reconocido artista visual mapuche, Sebastián Calfuqueo, está disponible en el Centro Cultural de Carahue.

Calfuqueo, nació en Santiago y es hijo de feriantes.  Fue criado por sus abuelos paternos, oriundos de Carahue y de la zona de Nueva Imperial.

Egresó de Artes Visuales en la Universidad de Chile y desde los 11 años comenzó a reconocer su identidad mapuche a pesar de que la formación recibida estuvo lejos de sus raíces. Hoy con 27 años de edad e historia familiar reconstruida vuelve a su tüwun para mostrar un trabajo que expresa lo que significa para él ser mapuche.

– ¿Qué piensa del titular “homosexual y mapuche”?

Hubiese preferido que me denominaran mapuche y feminista antes que homosexual y mapuche.  Luego pensé que es parte de lo que soy, una categoría que no me hizo feliz del todo, que comenzó a replicarse por todos lados, pero comprendí que es una forma mediática de introducirme en el medio, de cómo me estoy inscribiendo como sujeto y también porque a través de mi trabajo he cuestionado la heterosexualidad mapuche.  Entonces considero que está anunciado con una mirada crítica sobre mí al respecto.

– ¿Qué análisis tiene sobre la identificación sexual que le han entregado los medios de comunicación?

Cuando sucedió me pregunté ¿es necesario que se anuncie mi preferencia sexual? Entonces me respondí, sí, porque así puede haber un desprejuicio de las personas.  Hace años atrás hubo una homofobia hacia la homosexualidad y de racismo en la entidad mapuche, entonces que tal vez sea una imagen en estas dos categorías, nunca antes visto, me parece interesante y espero que llegue el momento en que nadie tenga que hablar sobre su orientación sexual, sino que sobre su trabajo más que su preferencia sexual.

– ¿Cómo se define usted?

Soy un artista mapuche y feminista. Soy pro feminismo, como una opción liberadora de las entidades, de la equidad más que la igualdad, en el que todos tengamos el mismo acceso a cosas para tener una sociedad más justa, en género, clase y raza.

– ¿De qué modo enfrenta la reivindicación de ser mapuche?

Tiene que ver con una revitalización que hay en Santiago, principalmente por parte de los jóvenes, quienes quieren reivindicar y revitalizar el mapuzungun, buscan instancias de comunidad, con espacios de creadores mapuche, como lo que está pasando con la poeta mapuche Daniela Catrileo, la cantautora mapuche Daniela Millaleo, artistas importantes en artes visuales como Paula Milla o Bernardo Oyarzun, un sin fin de personas que están creando arte mapuche y que es importante reconocerlos.

– ¿Cuáles son los temas que aborda su arte?

Específicamente aquí en Carahue son “Mürke ko” que significa agua con harina, la mezcla de dos cosas dentro del mundo mapuche como el agua y la harina tostada para que surja el ulpo.  La mezcla de estas dos cosas también es la denominación para referirse a las personas que son entre lo winka y lo mapuche, pero también son considerados en el mundo mapuche como lo es “Champurria”, otra exposición que no es lo mestizo, sino que es la categoría aceptada por el mundo mapuche mezclada con algún otro.

La otra obra es “Asentamiento”. Es una serie de entrevistas, con imagen de toma del rostro de personas que conocen la cosmovisión mapuche, hablan el mapuzungun, y de personas que a pesar de estar alejadas de sus raíces están vinculadas con el mundo mapuche, ya sea como por ejemplo un apellido, personas que viven en Santiago y respondieron a la pregunta ¿qué es ser mapuche?

¿Qué cuestiona con su trabajo?

Cuestiono los lugares establecidos, prejuicios y estereotipos que se tiene sobre la entidad, ya sea en el mundo mapuche, inmigrantes, entidad sexual. Cuestiono cómo el colonialismo y la religión católica, por qué no decirlo, han impuesto sobre nuestros cuerpos, entidades y formas de adecuarnos a concepciones establecidas que nos dice qué se debe o no hacer.

Lo cuestiono de esa manera, porque creo lo contrario.  Creo firmemente en que cada entidad puede desenvolverse de alguna forma para construir su propio lugar, su propio habitat en este espacio donde cada uno puede buscar la persona que es.

– ¿Qué reacción espera de la exposición?

Espero que los mapuche puedan posicionar de alguna forma su propia identidad. Espero que mi trabajo genere inquietudes, nuevas preguntas y dentro de estas nuevas preguntas puedan cuestionarse su propia identidad, como personas, como sujetos, la clase, la raza.

– ¿Cuál es la relevancia de estar en Carahue?

Para mí Carahue significa mi tüwun, mi lugar de origen por mi abuelo paterno Pedro Calfuqueo.  Mi abuelo al llegar a Santiago esperó casi treinta años para volver a su tierra Carahue y para mí es mucho más significativo volver a mis casi treinta años y poder mostrar lo que he construido todo este tiempo.

– ¿Sus abuelos paternos están vivos?

Fallecidos.

– ¿Cómo los recuerda?

Principalmente es el respeto hacia los demás, con el principio básico de ser mapuche, el esfuerzo al trabajo, aceptar a la gente sin importar que sea y de siempre tenderle una mano como lo hacía mi abuela, quien fue muy bondadosa.

Mis abuelos se dedicaron a los oficios de nana, panadero y volver a sus territorios como profesional, como artista, reconstruyendo mi historia familiar y poner en tensión estos lugares donde puede haber prejuicios y estereotipos que ha marcado al mapuche a lo largo de la historia.

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