Pedro Cayuqueo Millaqueo ha desarrollado una vasta trayectoria en la esfera comunicacional y en la literatura.  La pasión por la lectura y escritura en su infancia lo impulsaron a cursar periodismo y ejercer su profesión en medios propios y ajenos. 

Preocupado por divulgar la situación mapuche fundó el periódico Azkintuwe y posteriormente desembarcó en medios nacionales e internacionales para “predicar” al país y al mundo una versión distinta a la oficial sobre el conflicto bilateral entre el pueblo mapuche y el Estado nacional.

También ha escrito seis libros en estilo de crónicas periodísticas que a su juicio iluminan a la sociedad mapuche y no mapuche sobre las bases históricas que han originado lo que en los medios masivos es denominado como el “conflicto mapuche”.

Cayuqueo creció en Ragintuleufu, zona conocida también como Entre Ríos en la comuna de Nueva Imperial.  Tiene de dos hermanas, una de ellas está radicada en Londres y otra reside en Temuco.

A lo largo de su trayectoria el comunicador ha reivindicado la ‘función social del periodismo’ y esa convicción sumado al sentido de pertenencia a este territorio lo motivaron a ser uno de los fundadores de El Informador, periódico con el cual comparte por primera vez algunas de sus reflexiones que ha instalado con fuerza en la agenda mediática nacional.

-Usted  representa en lo comunicacional lo que Francisco Huenchumilla realiza en la política

Yo creo que en parte es así porque uno ha logrado una tribuna pública que es privilegiada.  Hay una orfandad de voces indígenas en los medios y en espacios también donde el poder se reúne o discute.  He tenido la posibilidad de estar en encuentros de ICARE, me han invitado a exponer ante ministros y subsecretarios de distintos gobiernos y la verdad creo que es fruto de la constancia de un trabajo de largo tiempo, de mucho estudio porque   siempre hay que estudiar el tema, pero también creo que es una responsabilidad gigantesca y un deber.

Soy  una especie de portavoz de la historia presente de nuestro pueblo.  Como cronista, la figura sería la de weipife, aquel que va relatando los sucesos y creo que esa es la función que me toca realizar en esos espacios.

-¿Cómo ha influido su ‘pedagogía’ en la sociedad chilena? ¿Ha habido un cambio cultural respecto a entender el tema mapuche?

Yo creo que hay un cambio cultural en marcha, soy optimista al respecto.  Creo que hay un cambio generacional y cultural que uno lo evidencia en las nuevas generaciones.  Las nuevas generaciones vienen con un chip muy distinto en la cabeza, son abiertas a la diversidad, a la libertad  cultural, son curiosas culturales, tienen acceso infinito a información, redes sociales, en sus manos tienen todo el conocimiento y la información que necesitan para hacerse una idea que el mundo es mucho más grande que su comuna, región o país, que el mundo está lleno de culturas, de nacionalidades, de distintos colores de piel, de distintas orientaciones sociales.  Está lleno de gente morena, blanca, rubia y por esa razón creo que son generaciones que conectan mucho más fácilmente con la diversidad cultural, con la curiosidad para conocer otra cultura, para maravillarse en la zona sur de una cultura como la mapuche. 

¿Coincide con las ideas que atribuyen la incomprensión del tema mapuche a un  desconocimiento  de la historia por parte de  los grupos dirigentes del país?

Sí, hay un vacío gigantesco en la educación escolar que se mantiene desde hace mucho tiempo sobre qué pasó realmente con el Estado de Chile y el Pueblo mapuche.  Uno escucha a políticos y a presidentes como Bachelet o Piñera que señalan casi convencidos que el tema mapuche tiene que ver con los españoles, la Conquista o la Colonia y eso es completamente falso.  Hay un desconocimiento brutal de la historia de su propio país.  Uno lo mínimo que podría pedirles a las autoridades públicas y a quienes quieren gobernar Chile o legislar como los parlamentarios es que conozcan la historia de su país, la historia de los territorios e incluso de las regiones en los cuales ellos son representantes políticos.  Porque además en la historia oficial chilena, la que se construye en el siglo XIX por Barros Arana, Vicuña Mackenna y otros próceres de la historia oficial, el tema indígena fue invisibilizado.  La guerra contra los mapuche en Argentina y Chile para quitarles su rico y extenso territorio, que iba del Atlántico al Pacífico, no se cuenta y está oculta.

La élite gobernante debería ser más consciente del problema que tenemos, porque cuando tú observas que la única opción que te dan es la represión policial y por otro lado un tratamiento de población indígena pobre, sujeta al asistencialismo o al paternalismo de los partidos,  lo que estás viendo ahí es una desconocimiento e incomprensión absoluto de los temas más de fondo que hay en este tema, que son temas políticos, culturales y yo tengo la esperanza que si esta generación de políticos no es capaz de avanzar,  suceda el recambio natural que tiene que suceder a futuro y las nuevas generaciones logren entender mejor el tema.   

¿Qué expectativas tiene del gobierno respecto a la temática mapuche?

Yo creo que cada gobierno es una nueva oportunidad. Creo que quienes lo hemos pasado tan mal como los pueblos originarios no tenemos derecho al pesimismo.

Es una nueva oportunidad para que el gobierno logre entender el tema y enmiende los errores y horrores y observen quizás la posibilidad de un cambio de paradigma respecto a un tema tan manoseado políticamente,

Lamentablemente las primeras señales del gobierno han sido pésimas. Se dio la visita a Temuco del Presidente Piñera donde iba a anunciar cinco puntos muy importantes para la Región pero finalmente todo fue empañado por esta campaña bastante absurda del alcalde Becker de arremeter con fuerzas policiales contra las vendedoras de verduras, ñañas de comunidades cercanas a Temuco y que transformaron la agenda del Presidente en una agenda de seguridad pública.  La señal que se dio fue pésima porque pareciera que el nuevo gobierno sigue mirando el tema de La Araucanía desde el prisma de seguridad pública que ha caracterizado a todos los gobiernos desde el tiempo de Lagos

¿Cuál debería ser el rol los lafkenche en este escenario?

La zona costera es muy potente en términos históricos y culturales.  Es una zona también de importantes liderazgos que hubo en tiempos pasados, hay una alta votación mapuche también.   Yo creo que ahí se tiene que dar un proceso de empoderamiento  de dirigentes, se tiene que seguir apostando a la vía política.  Siempre he encontrado impresentable que los representantes políticos del Parlamente de esa zona siempre fueran hijos de colonos y todavía sucede. 

Hay que formar líderes y fortalecer esos liderazgos, porque hoy tenemos gente preparada, tenemos hermanos que han estudiado y se han formado y que pueden poner sus capacidades a disposición de la gente y no solamente de la gente mapuche, porque el liderazgo mapuche moderno tiene que ser para todos.  Tiene que ser un liderazgo que hable para la comuna, para el territorio, no puede ser un discurso netamente étnico porque además si somos etnicistas no vamos a ganar nunca una elección porque somos minoría electoral. 

-¿Chile podría imitar lo realizado en Nueva Zelanda con los maoríes?

Respecto a los maoríes se tomó el Tratado de Waitangi de 1848 que había firmado la Corona británica con los maoríes y nunca respetó.  Se tomó ese Tratado como ejemplo y el año 1975 se hizo un tribunal de Estado para ver cuánto se había cumplido e incumplido el Tratado.  Claramente se había incumplido todo y ese tribunal decretó una condena contra el Estado y medidas reparatorias.   Esas medidas reparatorias que fueron legislativas, presupuestarias, económicas y políticas tienen transformados 40 años  después a Nueva Zelanda como modelo mundial de integración y de respeto a los pueblos originarios.  ¿Seremos capaces en Chile algún día de dar ese salto que es un salto al desarrollo y que Chile haga la reflexión al respecto sobre qué son los chilenos?  ¿Son descendientes de españoles en América del Sur? O son gente que vive acá que tiene ancestros indígenas y por tanto su mirada debería dejar de ser la mirada de Europa y mirar hacia adentro.  Esa es la gran pregunta que Chile no ha logrado resolver y que quizás no la haya hecho todavía y mientras no busque una respuesta a esa interrogante el problema con los mapuche va a seguir.

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