Una semana permaneció en la Costa monseñor Óscar Blanco Martínez, obispo de  Calama, quien en el marco de actividades personales aprovechó su viaje a estas tierras para compartir con algunas comunidades católicas.

El obispo es oriundo de Quechocahuin –sector ubicado en las cercanías de Puerto Domínguez, perteneciente a la comuna de Puerto Saavedra-  y recibió la consagración episcopal el 2016 (ver entrevista Aquí) luego del nombramiento del Papa Francisco.  Desde ese año gobierna pastoralmente a la Diócesis San Juan Bautista de Calama.

Durante este mes es la conmemoración de la muerte de su padre y para monseñor Blanco es una tradición visitar la tumba, en el cementerio de Puerto Domínguez, del hombre que le dio la vida.

Es en ese contexto que esta vez decidió extender su estadía para recorrer algunas localidades con las cuales compartió la fe y espiritualidad  católica durante la infancia y juventud.

Encuentros

La primera actividad pública del pastor diocesano fue en la Parroquia Nuestra Señora del Pilar de Puerto Domínguez el domingo 15 de abril.  En el templo de esa localidad celebró la misa ante una masiva concurrencia de emocionados fieles que recordaron los tiempos pasados cuando el actual obispo era acólito en su niñez y posteriormente un sencillo sacerdote que esporádicamente llegaba al pueblo para oficiar liturgias.

Durante la semana monseñor Óscar Blanco también se reunió con amigos y agentes pastorales de la zona para animar el trabajo que estos últimos realizan en sus respectivas comunidades eclesiales de base.

Otro hecho que marcó el itinerario del padre obispo tuvo lugar en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Puerto Saavedra el domingo 22 de abril.  En esa comunidad ofició la Eucaristía por primera vez desde su consagración sacerdotal y episcopal.

Al atardecer de la misma jornada dominical  monseñor Óscar se dirigió hasta la comunidad San José Obrero de Pichichelle, ubicada en un sector rural de la comuna de Teodoro Schmidt.   La misa compartida con los fieles del lugar y de otras comunidades aledañas selló la gira del obispo por la Costa y La Araucanía que  también incluyó una visita a la parroquia de Vilcún el sábado 21 de este mes.

En esa ceremonia el religioso agradeció el cariño recibido durante su estadía en la Costa y valoró la perseverancia de los creyentes pese a las diversas dificultades existentes.  “Fue muy lindo celebrar la Eucaristía con  gente sencilla, gente del pueblo que se la juega por nuestra Iglesia.  Sabemos que para venir  a la misa en un sector rural hay que caminar mucho, movilizarse desde temprano y darse ese tiempo para venir al encuentro con el Señor me parece muy loable y heroico en nuestro tiempo”, indicó.

El obispo que durante estos días regresará a suelo nortino agregó: “estas cosas a uno le inyectan energía y esperanza para lo que vive nuestra Iglesia, porque la Iglesia no solamente es lo que sale en las noticias.  La Iglesia es mucho más que un problema, que una noticia positiva o negativa.  Hay mucha gente que trabaja que es católica, cristiana en su terreno, solamente hay que salir a las periferias para darse cuenta cómo la fe está viva”, manifestó monseñor Óscar Blanco.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here