La joven mujer lafkenche, oriunda de Tragua Tragua, comuna de Saavedra, ha sorteado con éxito las dificultades de la vida. Luz Marina fue criada con sus bisabuelos, a los que considera sus padres y principales formadores. Recuerda especialmente el consejo de su bisabuelo, un kimche que la apoyó para estudiar y le encargó no olvidar sus raíces, familia y territorio.
Huenchucoy posee un magíster en Trabajo Social y trabaja en un equipo de investigaciones de la Universidad Católica de Temuco donde además guía las prácticas para estudiantes de quinto año.
Se declara una mujer comprometida con la revitalización de la cultura mapuche y junto con su esposo inculca a sus tres hijos a aplicar las enseñanzas de sus ancestros.

– ¿Cómo fue su formación?
Siempre quise estudiar, porque cuando uno crece con los bisabuelos en el campo, sabe que en algún minuto ellos no van a estar y como yo no era su hija me vi en la obligación de salir a estudiar porque sabía que no tenía un espacio propio.
En primera instancia ellos no querían que estudiara. Mi abuelo lo decía principalmente por la discriminación que había vivido en Santiago, para que yo no viviera la misma situación de exclusión que él sufrió. Sin embargo, a pesar de eso yo sabía que tenía que salir y caminar.

– ¿Por qué decidió estudiar trabajo social?
Estudié trabajo social para trabajar con personas, considerando la condición sociocultural, la exclusión social, ya que en esta región existe un historial que tiene que ver con lo que el pueblo mapuche ha vivido; con nuestra propia historia. Mi motivación era poder ayudar a las personas, orientarlos y mejorar también su calidad de vida en los dos mundos, el mundo mapuche y el mundo occidental.

– ¿Cuál es su análisis sobre la región y las comunidades mapuche?
Estoy convencida de que es fundamental conocer la historia y nuestra filosofía mapuche. De lo contrario, difícilmente vamos a comprender nuestros derechos. Existe una historia de cómo los lof son despojados de sus tierras, cómo se instauró el alcohol, las llegadas de las empresas, etcétera.
El consumo de alcohol para mí es un problema grave que está pasando en nuestro territorio, esto hace que el conocimiento se vaya perdiendo, la esencia mapuche, los saberes y además los pocos ingresos que tiene la gente.

Revitalización de la lengua
La encuesta Casen del año 2015 reveló que poco más de un millón de personas en Chile se declaraban pertenecientes al pueblo mapuche. Sin embargo, algunos estudios señalan que el mapudungun se ha ido perdiendo progresivamente.
A pesar de eso, Luz Marina, quien además es socia fundadora de la Academia Nacional de la Lengua, tiene una mirada más optimista.

– ¿Cree que el mapudungun está en decadencia?
Creo que más que una pérdida, el mapudungun está adormecido. Hay mucha gente que habla, pero por la historia de discriminación, de minimización que sufrieron, muchos dejaron de hablar y no quisieron que sus hijos aprendieran por miedo.
Considero que cada día hay más gente sumándose al movimiento de recuperación. Iniciativas como la Academia y otras colaboran en este proceso, pero somos nosotros mismos, los jóvenes, los responsables de que esto continué.

– ¿Qué opina del proyecto de cambio de nombre en Saavedra?
Creo que este cambio de nombre vendría a hacer un reconocimiento importante que está estipulado en el Convenio 169. Es una señal importante, la población está solicitando un nombre propio que corresponde a su territorio. Me parece buenísimo y más aún impulsado por el municipio. También tiene que ver con resignificar nuestra historia y el territorio.
El hecho de que se estén eligiendo autoridades mapuche como alcalde, la conformación de la Asociación de Alcaldes Mapuche, son indicios de cambios potentes.

– ¿Cómo visualiza el movimiento feminista?
Es importante poder levantar nuestro propio debate en relación a cómo sea se ha visto históricamente la violencia hacia las mujeres, el acoso y por otra parte también en el mundo laboral, en el grupo familiar, la vida más íntima y qué pasa en las relaciones de pareja; cómo se va criando también a los hijos con estos discursos bastante machistas. Nosotras como mujeres mapuche hemos visto y vivido la violencia de una manera fuerte, desde los dos mundos: desde el mundo mapuche y del no mapuche y sobre todo desde el Estado.

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