Por: Luis Mulato Arias

“El maestro deja una huella para la eternidad, nunca se puede decir cuando se detiene su influencia.” 

En el quinto capítulo de esta columna nos referiremos al eximio profesor de Estado, Alfredo Melipil y relataremos parte del pasado y presente de quien fuera uno de los docentes que por largos años desempeñó la profesión más noble de todas, como lo hemos retirado en varias ocasiones y lo seguiremos haciendo.

Nació el 14 de agosto del año 1948 en el sector Hualacura a muy pocos kilómetros de Nueva Imperial y, por ende, en su propia casa, ya que en la época era común nacer en casa de los padres.

Está casado con Carmela Colicoy Meliqueo con quien tiene 4 hijos: el mayor, Luis Alfredo, asistente social; Rosa Elizabeth, profesora; Norma Mónica, contadora auditora y Fernando Robinsón, profesor También tiene 2 nietos: Bastián Alfredo y Joaquín.

Este docente egresó de la Universidad Católica de Temuco. Sus primeros años de trabajo los realizó en Chinoscue, por periodo de un año, en Campanario por un semestre; Malalche por 18 años; Boldoche durante 2 años; Civilcoyan por 6 años y finalmente en Podenco por un periodo de 14 años. En cada lugar de trabajo dejó una huella imborrable, tanto en los alumnos, apoderados, como también en la comunidad donde le correspondió ejercer tan bonita labor. Al igual que otros colegas, no sólo enseñó en el aula, sino que trabajó con gran vocación por el liderazgo de la profesión en la zona, donde el trato hacia el profesor era notorio. Se respetaba su palabra, se trabajaba unido con la comunidad, se palpaba el respeto, la admiración. Los profesores eran la autoridad requerida para cualquier circunstancia; los invitaban a los eventos más importantes.

Además, existían aquellos valores que hemos perdido con el tiempo: disciplina, tolerancia, lealtad, cariño, respeto, honestidad. Todos aquellos aspectos que hoy parecieran difíciles de recuperar.
Es por eso que en el presente y a pesar de los medios tecnológicos y científicos, al profesor de ahora, dice Melipil, le será más difícil enseñar.

Compromiso
Tuvo tiempo para expresar su opinión a este medio en torno a la situación económica en la que se encuentran hoy muchos de sus colegas; especialmente lo que dice relación con los fondos de pensiones llamadas AFP’s, las que administran los recursos económicos de muchos trabajadores en Chile, incluyendo a los profesores, que por desgracia no son ninguna garantía en la equidad de los recursos. Si tomamos sólo un ejemplo, tendríamos que señalar que de un sueldo base, en el momento del retiro, solo se obtiene un porcentaje que en muchos casos es menor al 50% del salario.

Yo ejercí por 42 años la labor docente donde fui coordinador de micro centro por muchos años, participé de muchos juegos rurales con escuela cercanas, interactuando con alumnos de otras comunidades en programas extraescolares. Por ello, recuerda a algunos de sus colegas, tal es el caso de: Hilario Ñanco, Juan Bautista Levio, Rosa Alister, Sergio Zúñiga, Alfonso Leal.
Y otros que ya partieron al más allá. Es el caso de Vicente Necul y Pedro Curin, solo por nombrar algunos.
Por último tendremos que decir que el profesor Melipil hoy vive junto a su familia, esposa e hijos en calle Castellón 316, junto al calor de un hogar donde a pesar del tiempo transcurrido huele aroma a docencia como en la mayoría de los hogares de un PROFESOR.

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