Cincuenta años de oficio como suplementero cumplió este 2019 Isaac Fierro Fierro, el hombre que desde 1969 provee la tirada de diarios de circulación nacional y local a los lectores de Nueva Imperial.

De canillita a suplementero

“Don Lalo”- como le denominan sus conocidos- llegó a la ciudad a fines de la década de los sesenta y con tan solo 11 años empezó a colaborar en el quiosco de su abuelo con la abnegada tarea de distribución de ejemplares. “Mi abuelo era canillita, él me enseñó este oficio y de ahí empezamos a trabajar firmes por las polvorientas calles de Nueva Imperial, porque había un 10% de pavimento, el resto era puro ripio”, rememora.

Fierro asegura que los primeros vendedores de diarios recibieron ese título, pues el canillita andaba a ‘patitas peladas’. “Uno se arremangaba el pantalón para no ensuciarlo y mostraba la canilla. El pantalón no se ensuciaba, pero quedaba con los piececitos llenos de barro y todos decían ‘ahí va el canillita’”, comenta.

Pasión

Para que el público pudiera tener en sus manos las principales noticias del mundo, el país y la Región, Isaac Fierro, usaba el primer recorrido de buses del escaso transporte público vigente en la época.  Pero también combinaba esa gestión con el tren que por las tardes traía más ediciones.

En 1982 instaló un quiosco y lo bautizó “El Araucano” que actualmente se ubica en el corazón de Nueva Imperial.  “A partir del año 1979 nos empezaron a llamar suplementeros y con el paso del tiempo las autoridades nos autorizaron para vender confites, helados, revistas y todo.  Todo eso complementa el quiosco”, dice don Lalo.

Gajes del oficio

Y en medio siglo de historia hay un cúmulo de anécdotas que el suplementero conserva en su corazón.  En lo estrictamente laboral recuerda que, durante el Plebiscito nacional de 1988, donde la sociedad chilena debía elegir por el “SÍ” y el “NO” a Pinochet, logró vender 1.450 de los 1.500 diarios que solicitó.

Al año siguiente se repitió el éxito en la comercialización de diarios, aunque en menor medida, tras la elección del Presidente Patricio Aylwin. “En esa oportunidad vendí 850 diarios, hubo un bajón, porque había un poco más de comunicación. Durante el SÍ y el NO, no había mucha comunicación, solo radio y televisión”, señala.

Sin embargo, no todo ha sido bienaventuranzas en la vida de don Lalo, ya que su trabajo también le ha dejado costos personales. “Perdí mi primer matrimonio por ser demasiado trabajólico. Antes se vendía mucho el diario por la falta de comunicación y pasaba más tiempo en eso que en la casa”, asegura.  De todas maneras, sus cuatro hijas y los nietos han compensado esa y otras aflicciones.

Satisfacción

“Yo vibro en la calle con los diarios y salgo a repartirlos con viento y lluvia. Usted me va a ver los inviernos salir a distribuir con mi manta, siempre al pie del cañón.  Los diarios están primero, después yo”, asegura Fierro.

De hecho, es el único suplementero de Nueva Imperial y de la Costa que religiosamente entrega los ejemplares a domicilio.  Así lo hace cada martes con la distribución particular de El Informador.

Don Lalo también es uno de los cuatro suplementeros de la provincia de Cautín que este año celebran sus “bodas de oro” con este rubro.  “Gracias a mi trabajo conozco mi Chile desde Arica a Punta Arenas y a una enorme cantidad de personas. Estoy orgulloso de mi trabajo, han sido días malos y buenos, pero agradezco a mi público que me hace estar vivo de lunes a lunes”, concluye.

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