Son conocidos como comerciantes ambulantes. Muchos de ellos están asociados a agrupaciones para que sus voces tengan peso a la hora de dialogar con las autoridades o acceder a los beneficios del Estado, pero otros trabajan por cuenta propia.

Se trata de hombres y mujeres del territorio que han encontrado en los espacios públicos de Nueva Imperial la oportunidad para desarrollar un sistema económico que, aunque no se encuentra aislada de las lógicas del mercado, es ejecutada bajo otras prácticas y valores.

Es la economía popular. El modelo adoptado por las personas que por diversas razones no han podido conseguir un empleo en el mercado laboral o simplemente optaron por una forma de autonomía.

Ferias
Los lunes, miércoles y viernes los productores y trabajadores locales disponen de puestos con frutas y verduras, aliños, panes, huevos, miel, harina tostada, dulces, plantas, productos orgánicos y obras de arte en tres puntos neurálgicos de la ciudad: la plaza, el frontis de La Playita y el Paradero 4.

Es el caso de Alfredo Melinao, comerciante de “Aliños Lichita”, puesto ubicado en la intersección de las calles Arturo Prat con Baquedano y que atiende con su pareja, Rosa Antilaf.

Ambos arribaron en junio del año pasado y desde esa época ofrecen a los transeúntes una variedad de aliños como el merquén, comino, pimienta, cilantro molido, ajo deshidratado, entre otros productos.
“Llevo 14 años en el rubro de los aliños. He recorrido varias regiones y al principio me establecí en Temuco con mi mamá, vendiendo verduras. Pero en ese ámbito hay mucha competencia, entonces buscamos un trabajo alternativo que fue preparar nuestros propios aliños. Nos costó al principio, porque no teníamos las maquinarias”, reconoce.
También asegura que el crecimiento de su emprendimiento ha sido gracias al público cautivo que a la vez corre la voz para atraer nuevos clientes. “La gente se acostumbró a la variedad del producto. No solo viene a buscar el merquen tradicional, ahora tiene para elegir y la aceptación ha sido buena”, manifiesta.

“Yapa”
Alfredo Melinao destaca que su sistema de producción y comercialización sin intermediarios permite reactivar las clásicas yapas, tan valoradas por las caseritas. “Nosotros vendemos a granel, no envasado, porque si alguien quiere comprar merquén que vale 500 pesos me dice no tengo esa plata, pero tengo 200, yo vendo los 200, y las personas que venden envasado no hacen eso.

También volvimos a reactivar la yapa, porque hoy ¿quién da yapa? Por eso la gente vuelve, porque la atención es buena y no sólo lleva la cantidad comprada sino algo más”, expresa.

Rosa Antilaf, su pareja, subraya que la economía popular “sirve para que las personas sean autónomas. Porque, por ejemplo, si tienes un trabajo establecido, en algún momento puedes perder ese trabajo y si tienes una idea para crear un negocio, puedes vivir sin dramas”.

“En el Paradero 4 hay muchas mujeres que venden y a la vez hacen sus huertas, invernaderos, pueden tener motes, harina. Ellos venden trabajo sin la máquina del mercado”, añade.

En efecto, al igual que Alfredo y Rosa, existen cientos de comerciantes ambulantes que subsisten de esta economía en Nueva Imperial. La mayoría de ellos cancela un permiso municipal para transar sus productos sin inconvenientes.

Con relación a este punto, el municipio ha implementado una serie de políticas para organizarlos. “Existe una ordenanza municipal que regula y todos los comerciantes ambulantes deben solicitar un permiso. Una vez tramitado eso, les asignamos un lugar para vender ya sea como comerciante ambulante organizado o no organizado”, afirma Nelson Mella Salazar, director de Desarrollo Económico Local.

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