Rolando Germaín Fernández Illanes nació el 5 de septiembre de 1947.  Sus estudios básicos los realizó en la Escuela 1, actualmente Alejandro Gorostiaga Orrego D-350; los estudios medios los cursó en el Liceo B-17 y luego sus estudios universitarios los hizo en la Universidad de Los Lagos, donde obtuvo su título como profesor de Música.

El “Flaco Fernández” siempre fue un amante del folklore, de tradiciones criollas y su amada cueca. Era un tesoro en vida, donde tocaba con pasión cada instrumento, como el arpa, el acordeón, la guitarra, la flauta.  El primer instrumento que tocó cuando niño fue la armónica. A la vez, fue partícipe del Club deportivo Arturo Prat de Nueva Imperial como arquero del equipo.

En 1969 contrajo matrimonio con Norma Ángela Lillo Morales, quien fue su compañera de vida durante 49 años.  Ella era la reina del baile, mientras el profesor era el alma de la fiesta, fue amor a primera vista; de este matrimonio nacieron 4 hijos: Eloísa, Marcelo, Giovanni y Andrés; tuvieron 5 nietas, 2 nietos y 1 bisnieto.

Durante las celebraciones y reuniones familiares llenó de alegría, picardía y talento al hogar, deleitando a su familia con cantos y tonadas. Este 2018 faltaban solo un par de meses para cumplir sus bodas de Oro.

Como Folklorista formó grupos como Pichi Rayen, Puelche Carahue, Los Inquilinos, Quilanamún, Los Chamantos, Los Huasos Ladinos, Nehuenche, Espuelas del Sur, y uno de los últimos que lleva su nombre: su querido Club de Cueca Polleras y Pihuelos de Rolando Fernández.

Fue fundador, profesor y formador de grandes cuequeros de la comuna, donde no era egoísta para enseñar.  Entregó con cariño y agrado lo valioso del baile nacional. Un maestro sencillo, afable, payador por naturaleza, apasionado y cultor del folklore, para él la sangre de Chile corría por sus venas. Fue un hombre que amó lo que hacía.  Pese a su enfermedad nunca hubo un impedimento para seguir enseñando, como lo hizo este último mes en la formación de la banda de guerra en la Escuela D-350 de Nueva Imperial.

Su hija Norma Eloísa, quien decidió seguir sus pasos desde pequeña, fue su compañera, amiga, “yunta”, colega y “comaire” del folklore, como él decía. En 1984 padre e hija formaron el dúo “Huenten”, donde pasaban largas noches mostrando su talento en peñas folclóricas, agrupaciones de adultos mayores y llevaban el sentimiento del pueblo en los más diversos eventos culturales dentro de la novena región.

Fue un cantautor que hizo de la enseñanza el folklore su motivo para seguir adelante, y una de sus grandes canciones el “Rio Imperial”, dentro de su letra decía ‘el Rio Imperial es grande igual que el Flaco Fernández’.

En esta ocasión, solo nos queda agradecer en su último adiós a familiares, amigos, profesores, exalumnos, personal de gobierno, al alcalde Manuel Salas Traumman y a sus funcionarios municipales.

La biblia dice: “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”.

Atentamente: Familia Fernández Lillo.

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