Una multitudinaria despedida le rindió Nueva Imperial a Sara Riquelme Avilés de 25 años y a su hijo Miguel Rapiman Riquelme de tan solo 9 años, quienes fueron asesinados en un horroroso crimen que consternó a la comuna y al país el domingo 12 de agosto.

Ambas víctimas fueron apuñaladas por Abner Rapiman, padre del menor y pareja de la mujer, al interior de su vivienda y tras cometer el parricidio y femicidio, el hombre de 28 años también procedió a quitarse la vida.

Madre e hijo fueron velados en la Iglesia del Señor, ubicada en el alto de la ciudad y las exequias se realizaron el miércoles 15 de agosto.  Las honras fúnebres partieron con un culto y tras el oficio religioso las carrozas transportaron los cuerpos al recorrido que habitualmente hacía Sara con destino al Hospital Intercultural de Nueva Imperial, donde se desempañaba como técnico en enfermería.

Al llegar a ese lugar, los féretros recibieron el homenaje de los funcionarios que esperaban con globos y agitaban pañuelos blancos en señal de despedida.  También se activaron las sirenas de las ambulancias.

Sepultura

Luego de abandonar el centro asistencial, el cortejo se dirigió hasta la vivienda del pasaje José Joaquín Pérez donde residían ambas víctimas.

Después los cuerpos fueron llevados al Cementerio Municipal de la ciudad para la sepultura.  En el camposanto se vivieron escenas desgarradoras y las últimas palabras estuvieron a cargo del pastor Alejandro Carrillo, quien destacó las virtudes de Sara Riquelme y recordó las cualidades deportivas, académicas y humanas del niño.

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