En el contexto de la conmemoración del Día mundial del agua que cada 22 de marzo invita a reflexionar sobre la trascendencia y la defensa del vital elemento, dos dirigentes mapuche del territorio compartieron con El Informador sus reflexiones con duras críticas al modelo económico y político que, entre otros perjuicios a la biodiversidad, ha causado un enorme déficit hídrico en el país.

Forestación

El longko Alejandro Toro del lof Zagküll de Carahue (sector conocido como Las Damas) enfatizó que la escasez de agua es fruto de la forestación indiscriminada de especies exóticas, favorecido por el sistema político y económico imperante.

“Carahue es una de las zonas con mayor déficit de agua a nivel territorial mapuche y es consecuencia de la nefasta forestación y, en principio, de la deforestación nativa”, comentó.

“En Carahue el emblema de la destrucción nativa son las máquinas que hoy se exhiben de forma virtuosa en la ciudad”, agregó Toro.

El dirigente aseguró que también “se ha dañado la capacidad de reflexión de nuestra gente, porque ve normal el hecho de mendigar agua.  No es normal, no es correcto, no es ético. Es una falta muy grave del Estado chileno en contra de nuestra gente. Primero nos quitan el bosque, luego nos quitan el agua y ahora nos traen el agua gota a gota”

Agua, sinónimo de vida

Para los mapuche el agua no es un mero recurso, sino un elemento fundamental que da vida. Así lo recalcó el longko: “en el contexto mapuche el agua es sinónimo de vida- al igual que para muchas sociedades y culturas- sinónimo de limpieza, de abundancia, crecimiento y desarrollo”, manifestó.

Toro recalcó que “las sociedades no pueden desarrollarse sin agua. Dependemos del agua y los mapuche en ese sentido tenemos una valoración desde la perspectiva filosófica diría yo, porque en la práctica también hay mapuche que deforestan, pues han entrado en racionalismo occidental”.

Lucha por el vital elemento

Con relación al resguardo del agua, Alejandro Toro, indicó que los mapuche “tenemos el deber moral de defender el agua, no sólo la tierra que es el ícono de nuestra lucha, también debemos defender con mucha fuerza y determinación nuestros ríos, aguas, nuestras fuentes de vida que son los menoko, trayenko, lewfü y el mar que hoy ha sido devastado por la industria”.

Modelo favorable

Por su parte, la integrante de la Red de Mujeres Mapuche de Cholchol, Millaray Painemal, puntualizó que es necesario entender cómo operó el sistema político y económico en la instauración de un modelo depredador.

“Uno de los principales responsables de la falta de agua y de la sequía de esteros y vertientes han sido las empresas forestales quienes a partir de la década de los años ochenta comenzaron a expandir en el territorio mapuche plantaciones de pinos y eucaliptus”, señaló. Painemal agregó que “esto se realizó con el apoyo del Estado a través del llamado Decreto 701 promulgado el año 1978 durante la dictadura militar de Pinochet y que aún sigue vigente a pesar de la presión de las organizaciones del mundo rural y campesino para su derogación”.

En ese sentido, la dirigente detalló que “hoy en día son numerosas las comunidades que se encuentran rodeadas por estas plantaciones exóticas que han provocado la desaparición de especies nativas como el maqui, el boldo, el canelo entre otras especies. Esta situación ha repercutido fundamentalmente en las mujeres encarnado en el rol de las machi, encargadas de la sanación tanto física como espiritual del pueblo mapuche”.

Por eso, dijo, Painemal, “se hace urgente que la sociedad chilena y la mapuche hagan una causa común por el derecho al agua, elemento vital de vida”.

“En tanto, las mujeres mapuche seguiremos invocando a los espíritus del agua para que retornen con fuerza y nos ayuden a seguir viviendo en nuestros territorios”, concluyó.

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