Un seminario denominado “Zoy kvme ÜY/ Cambio de nombre a la comuna” fue la actividad que abrió la discusión para reemplazar al actual nombre de Saavedra. Se trata de un proceso promovido por la Municipalidad y respaldado por comunidades mapuche que desde ahora liderarán una serie de eventos similares con el fin de instalar la temática en la agenda pública comunal.

El encuentro, efectuado el 28 de junio en la sala de sesiones del Concejo Municipal, reunió a autoridades ancestrales, dirigentes mapuche de los diversos lof, representantes de organizaciones sociales y productivas del campo y la ciudad. También participaron el alcalde Juan Paillafil, concejales de la comuna y el presidente de la Asociación de Municipalidades con Alcaldes Mapuche (Amcam), Juan Carlos Reinao Marilao.

Debate
Las ponencias estuvieron a cargo del kimche Sergio Painemilla, el historiador Pablo Mariman y el abogado Salvador Millaleo. Todos ellos expusieron los alcances de renombrar a la comuna que actualmente lleva la denominación del coronel Cornelio Saavedra, quien comandó una cruenta operación contra los mapuche: la Ocupación de La Araucanía en 1861.

Pablo Mariman, repasó detalladamente el proceso conocido también como “Pacificación de La Araucanía” y argumentó que “el operativo liderado por Saavedra constituyó un crimen de lesa humanidad y a la fecha el Estado no ha respondido por esos crímenes”. En ese sentido el historiador recalcó: “si no hay justicia y reparación, no puede sostenerse un nombre así”.

A su turno, Salvador Millaleo explicó que la iniciativa impulsada en la comuna tiene sentido jurídico, pues las legislaciones internacionales amparan las medidas tendientes a recuperar la identidad de los pueblos. “El Convenio 169 defiende el derecho a la integridad cultural y la construcción libre de la identidad, pero esa identidad no puede ser alterada por agentes externos. Sólo los pueblos pueden determinar su destino”, manifestó.

Posiciones
El alcalde Juan Paillafil aseguró que el seminario es el puntapié inicial a varios diálogos que tendrán lugar en la comuna. “Estos diálogos son para informar, para que la gente tenga más conocimiento, pueda opinar sobre el tema con justificación y razonamiento”, subrayó.

De acuerdo al Censo realizado el año pasado, la comuna de Saavedra posee 12.450 habitantes, de los cuales el 81% pertenece al pueblo mapuche. A pesar de que los mapuche son mayoría, Paillafil descarta un revanchismo en contra de los no mapuche. “No se trata de revanchismo ni de pasar por sobre la minoría que en este caso son las personas no mapuche, porque nos relacionamos entre todos y todos trabajamos por nuestra comuna”, precisó.

Sin embargo, el proyecto ya tiene oposición y Margot Guiñes es una de ellas. La vecina, eso sí reconoce que el foro le permitió adquirir elementos históricos desconocidos sobre la figura de Cornelio Saavedra. De todas maneras, considera que una modificación afectará a los emprendedores. “Reconozco el atropello al pueblo mapuche, porque gracias a ellos nosotros tenemos tierras donde vivir y desarrollarnos, pero eso no genera que podamos volver hacia atrás.

Nosotros tenemos que caminar hacia adelante, hacia el desarrollo para las nuevas generaciones y lo que me preocupa es que esto pueda generar división”, indicó. “A mí me preocupan las consecuencias, porque para uno que es micro emprendedor el cambio de nombre alterará los documentos con un costo económico que debemos pagar nosotros”, añadió.

Por su parte, Julio Chehuin, histórico dirigente mapuche del Budi planteó que “este es el inicio de un hecho histórico dentro del territorio, porque viene a poner justicia al hecho de que un pueblo o una ciudad no puede tener el nombre de un genocida de guerra”.

Chehuin destacó que las voces disidentes expresadas en el seminario defendieron su posición invocando aspectos productivos y no por apología a Cornelio Saavedra.

“A mí me gustó que hubiera gente que alzara la voz y dijera ‘no estoy de acuerdo’, pero hay un detalle muy importante: las personas que se opusieron no lo hicieron ideológicamente, no defendieron un exterminio ni un genocidio, sino que argumentaron cuestiones de desarrollo productivo actual como los costos económicos asociados”, recalcó.

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