Los fieles católicos de la Costa celebraron la solemnidad de Pentecostés, fiesta litúrgica que se realiza cincuenta días después de la Pascua para recordar la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles de Jesús.

Durante el sábado 19 y domingo 20 de mayo las siete parroquias de la zona efectuaron actividades que congregaron a niños, jóvenes y adultos en sus respectivas comunidades.

Actos

El sábado los jóvenes de las parroquias San Antonio de Padua de Galvarino, Nuestra Señora del Carmen de Cholchol y San Pablo de Carahue se reunieron en la comunidad San Miguel Arcángel de Nueva Imperial para participar en una jornada matinal de reflexión en torno al Espíritu Santo y sus siete dones.

Por la tarde, los jóvenes organizaron una mateada para los adultos mayores de la ciudad, quienes asistieron con entusiasmo y agradecieron el gesto juvenil.

Las actividades de Pentecostés de este año tuvieron un contexto especial por la crisis que atraviesa la jerarquía eclesiástica chilena tras renunciar de manera unánime ante el Papa Francisco luego del encuentro sostenido en el Vaticano.

Al respecto, el padre Juan Bautista Carrillo, párroco de Puerto Domínguez dijo sentir “dolor y vergüenza” por los actos cometidos por ministros y llamó a sus feligreses a orar para que el Espíritu Santo conduzca a la Iglesia en la senda de la justicia.  El sacerdote hizo esta referencia en la Vigilia de Pentecostés que tuvo lugar en la capilla de la casa parroquial la madrugada del domingo.

En tanto, el padre Omar Moreno, párroco de San Antonio de Toltén dijo en la misa dominical que el “el Papa les pidió a los obispos una Iglesia que salga de sí misma y ponga especial atención en Jesucristo.  Una Iglesia que se mira a sí misma se repliega, una Iglesia que se mira a sí misma se auto preserva, una Iglesia que se mira a sí misma se cuida mucho y se refugia en lo doctrinal, en la pulcritud de sus liturgias y se olvida de su misión que es llevar al mundo a Jesucristo”.

El presbítero agregó que “el Papa nos está diciendo que con Cristo la Iglesia tiene que ser capaz de dar respuesta a las necesidades de nuestra gente.  Él lo ha dicho en innumerables ocasiones, cuando dice ‘prefiero una Iglesia herida que una Iglesia que huela mal por su encierro’.  Y esto es lo que, precisamente, provocó Pentecostés: cuando los apóstoles reciben el Espíritu salen, comunican la alegría que han recibido y lo hacen con un espíritu nuevo de tal manera de ser conocidos y entendidos por todo el mundo”.

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