Capilla de Adoración en Nueva Imperial, la intimidad de la fe católica

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Religión
Es jueves por la tarde y tres mujeres oran silenciosamente con la mirada puesta en el Santísimo Sacramento. La apacibilidad del lugar sólo es alterada por las clásicas voces que anuncian el destino de las micros en el exterior del recinto ubicado a un costado del paradero de calle Vicuña Mackenna con Sotomayor de Nueva Imperial.

A pesar del ruido, las devotas permanecen concentradas y de vez en cuando se escucha el murmullo de sus plegarias.
El centro que alberga esas súplicas es la Capilla de Adoración Perpetua, un espacio habilitado en diciembre del año pasado por la Parroquia San Miguel Arcángel de Nueva Imperial para venerar a “Cristo Sacramentado”.

Cotidianamente, los cristianos asisten a orar en un clima de intimidad y profundo recogimiento. La organización es significativa, ya que existe un riguroso compromiso entre los adoradores para acompañar al Santísimo día y noche durante la semana.
Fervor
Gumercinda Pinilla, coordinadora del grupo de adoración permanente detalla que “el encuentro con el Señor se mantiene continuo toda la semana durante las 24 horas del día que se dividen desde las 6 de la mañana hasta el mediodía y desde este lapso hasta las 18 horas. En la tarde la jornada parte desde las 18 hasta la medianoche y continúa desde este tramo hasta las 6 de la madrugada”.

En todos esos periodos hay personas que cumplen un mínimo de 1 hora a la contemplación. “Hasta el momento hay 185 inscritos que se turnan para meditar y orar”, agrega Pinilla, quien aclara que las puertas de la Capilla están abiertas para todos y el registro sólo es un instrumento de organización.

La propia mujer reservó tres horas de los viernes para la adoración: desde la medianoche hasta las 3 de la madrugada. Un rito que cumple inflexiblemente todas las semanas, incluso en esta época, a pesar del gélido clima.

“Uno presenta su vida, sus penas, alegrías, proyectos personales y todo lo que ocurre lo comenta con el Señor”, declara.

Gumercinda Pinilla añade que durante la oración “oramos por todo el mundo, por las familias, la comunidad, por el país, por la paz, los jóvenes. Es el momento de pedir por todos; hay gente que no sabe que alguien lo tiene presente para que le vaya mejor en su vida”.

Fe
El padre Edgardo Betancour, párroco de la comunidad San Miguel Arcángel de Nueva Imperial expresa que la fundación de la Capilla de Adoración Perpetúa surgió para cumplir un expreso mandato de Cristo. “Jesucristo en la última Cena ha dicho: ‘hagan esto en conmemoración mía. Cada vez que ustedes realicen este ritual, yo me voy a hacer realmente presente con mi cuerpo, sangre, alma y divinidad en el pan y el vino’, señala.

De acuerdo al testimonio de Gumercinda Pinilla y del sacerdote, hay tres casos de sanación de dolencias, entre ellas el cáncer, que han sido curadas tras la oración en este lugar. “Pero lo que más vale es la sanación espiritual, que la persona esté bien de ánimo, con más fuerza para vivir y también le hace muy bien a la ciudad que haya tanta gente rezándole al Señor”, dice el padre Betancour.

El presbítero explica que la Capilla de Adoración Perpetúa permite “un encuentro personal con el Señor”, a diferencia del templo parroquial que acoge a toda la comunidad en las misas u otros actos litúrgicos masivos.

“En la capilla se producen conversiones, porque Dios actúa en la persona más que lo que las personas dan para Dios. Diría que es el lugar del encuentro con el Señor que me espera y me ama. Si alguien quisiera experimentar a Dios, acérquese y permanezca un rato sentado, tal vez sin decir nada, pero Dios puede hacer mucho en la persona”, afirma.

Transcurre poco más de 20 minutos y las tres mujeres continúan sus oraciones con los ojos fijos en la hostia consagrada que resplandece gracias a una adecuada iluminación. Pronto llegarán otros adoradores para sumarse a la acción que desde el año pasado toma fuerza en la comunidad católica de Nueva Imperial.

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