Bajo el rigor de la puntualidad y la seriedad en el trabajo, don Juan Bautista Levío Chicahual, mapuche y profesor de enseñanza básica, formado en la Escuela Normal de Victoria, nos recibió en su hogar para hablar de la lengua y de su taller gratuito en la comuna de Cholchol.

Levío es presidente la Asociación Indígena Urbana Lof Wariace. Desde el año 2011 no pretende de ninguna manera ganar dinero haciendo clases. Su propósito es dejar una herencia, un legado invaluable para los que vienen. Es que el idioma mapuche, comenta, parece que se pierde, se deforma con el desarrollo acelerado de nuestros tiempos:

“Lamentablemente son muy pocos los mapuche que están hablando nuestra lengua como la hablaban los ancestros, y cuando reconozcan constitucionalmente a nuestro pueblo, ahí se van a acordar del idioma y van a necesitar profesores (…), algunos mapuches han castellanizado incluso el idioma”, expresa el académico.

Para don Juan Levío el sonido, la fonética propia del pueblo mapuche, se conserva en un 70% y prácticamente el idioma ha desaparecido, “no es el mapucezugun igual como se habla hoy a cómo se hablaba antes”, enfatiza.

El grafemario Raguileo

El sistema que el profesor Levío enseña se basa en el grafemario de Anselmo Raguileo Lincopil, lingüista, investigador y poeta mapuche nacido en Nueva Imperial. Actualmente existen muchos grafemarios que enseñan el idioma, pero él recomienda este: “Anselmo Raguileo estudió a lingüistas extranjeros y de Chile e hizo una selección de letras, sacando algunas letras de nuestro abecedario, y a varias consonantes le otorgó otro sonido, con el fin de conservar la fonética del idioma Mapuche. Además, esto es muy importante, porque agregó una sexta vocal la ‘V’”

A diferencia de otros grafemarios aquí las letras no tienen doble sonido como la C en castellano, por ejemplo, en la palabra cocina.

Mapucezugun

Juan nos comenta que a la gente le gusta decir mapudungun, y de esta manera se considera que hay un solo elemento que practica el idioma: la tierra. Sin embargo, los seres pensantes como nosotros también somos importantes. Por esta razón es que dice mapucezugun: mapu/tierra y ce/gente (dos elementos que hablan el idioma) y, finalmente, zugun/idioma.

“Según nuestra cultura, la tierra también habla, tal como nosotros lo hacemos y en este momento la tierra está llorando por el comportamiento del hombre moderno, que solo se ha dedicado a satisfacer sus necesidades.  Es muy poco lo que se le entrega a la tierra; la inmensa mayoría está estrujándola”, señala.

Para don Juan lo más importante es ir al origen de lo que es ser mapuche. “Nuestros ancestros -comenta- se preocupaban de todos los seres vivos, no solo de los animales. Sin embargo, el agricultor moderno con el fin de apurar su trabajo, hace un barbecho químico (a modo de ejemplo) donde no solamente matan el pasto, también lombrices, gusanos y otros seres que tienen una misión imprescindible en la tierra”.

“Lo que hace falta es acercarnos a la gente mayor mapuche, ahí está la fuente de cómo se hablaba correctamente el mapucezugun y cómo se vivía la cultura mapuche en relación a la Tierra”, puntualiza.

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