
Nidia Jerez Jerez, encarna una vida marcada por el servicio y la solidaridad. A sus 90 años, mantiene una energía y compromiso admirables, participando activamente en la dirigencia social desde el día en que dejó las aulas. Ha impulsado proyectos, acompañando a adultos mayores en situación de vulnerabilidad y se ha mantenido fiel a una vocación de ayudar al prójimo que la acompaña desde temprana edad.
Hoy continúa liderando, aprendiendo y compartiendo, formando parte de diversos programas comunitarios y dedicando tiempo a impartir clases de nivelación a niños que lo necesitan. Su historia es un testimonio de entrega, perseverancia y amor por la comunidad.
¿Cómo recuerda usted sus inicios en la dirigencia social?


Mire, yo, la verdad que yo fui siempre, no sé, como un don que tenía. Siempre desde la enseñanza básica, siempre fui como líder, y siempre andaba haciendo obras sociales. Después, en la enseñanza media, igual fui presidenta de mi curso.
¿Qué fue lo que la motivó a usted ser dirigente social, estar ahí con la comunidad?
Ayudar. Ayudar a mis pares, ayudar a la gente. De todas formas, si había alguien con problemas de salud, tratar de buscarle donde ella pudiera, o él, poder atenderse con problemas psicológicos o conversar con ellos, la juventud y los adultos mayores.
¿Qué significa para usted Nueva Imperial y su gente después de tantos años de trabajo comunitario?
Para mí significa una alegría muy grande. Yo, si no fuera por esto, yo no estaría viva ni estaría como estoy. Porque esto me mantiene activa; soy autovalente total. Yo no dependo de nadie de ninguna manera para mi vida.
Eso de hacer los proyectos, ver en qué podemos trabajar, ayudando a la gente, saliendo a los campos, al pueblo, a ver dónde hay adultos mayores que necesiten ayuda.

¿Cuáles han sido los principales desafíos o momentos más difíciles que ha enfrentado a lo largo de estos años como dirigente social?
A ver, momentos difíciles… No he tenido mayores momentos difíciles, la verdad, porque siempre se me han abierto las puertas. He tenido mucha suerte con las autoridades de acá, de Imperial y las de Temuco. Incluso yo tengo ahora relación con los dirigentes del Ministerio de Educación y el Ministerio de Transporte.
¿Qué proyecto o sueño le gustaría concretar en su tiempo de dirigente social?
Lo que deseo y quiero… Podría lograr ese sueño y llevar a los dirigentes de mi unión comunal, de los clubes, a Santiago a conocer el gobierno, La Moneda y el Congreso en Valparaíso.
Eso sería mi sueño, de poder llegar allá. Una meta futura, pero no sé si lo iré a alcanzar a lograr.
¿Qué temas crees que son prioridad para los vecinos de Nueva Imperial?
Adultos mayores. Que se deben abordar como una urgencia. Debe haber más preocupación por los adultos mayores que no están organizados. Porque hay muchos adultos mayores que están en precarias condiciones.
Pero para ellos no hay… Dentro de su comunidad que tiene, de su unión comunal, uno está pendiente. Está viendo las reuniones, todo lo que necesita. Esto que le pasó a este otro, etcétera.
Pero hay muchos, muchos adultos mayores que están abandonados. Que necesita apoyo, necesita que lo ayuden. ¿Adultos mayores postrados? Postrados y no prostados igual.
Hay mucha gente también que no quiere integrarse al grupo. Entonces están solos y eso los va envejeciendo y enfermando.
¿Cómo cree usted que sería la mejor manera de integrar a esas personas?
Que se dedicara un funcionario, una parte, a eso, a recolectar, a salir, a ver dónde está esa gente y cómo está. A supervisar, salir a los campos, a los suburbios de la ciudad afuera. Que no tienen a nadie que los ayude.
¿Qué mensaje les gustaría dejar a quienes comienzan recién a involucrarse en lo que es el mundo de la dirigencia social?
Mire, ahora en este momento, para ser dirigente de los adultos mayores, que es lo que a mí me pertenece, no hay problema. Porque antes nosotros, cuando empezamos, nosotros teníamos que hacer los proyectos, teníamos que rendir. Todo ese trabajo lo hacíamos nosotros.
Pero ahora hay una persona encargada de eso. Hay muchas personas trabajando en la Casa del Adulto Mayor en el Departamento de Adultos Mayores y ellos hacen todo ese trabajo. Entonces ahora uno lo único que tiene que hacer es ir a las reuniones y gestionar y pedirle a la persona que está encargada, la jefe de departamento, que nosotros queremos esto, queremos esto otro, queremos acá.
Nosotros lo ejecutamos, ellos lo preparan. Entonces no es problema.
Yo les diría que no se preocupen, que sean valientes, que lo hagan, que es muy lindo, pero hay que ser de corazón. Porque acá uno no tiene remuneraciones. A nosotros no nos pagan nada.


