En una masiva ceremonia la comunidad regional despidió, el lunes 07 de enero, los restos mortales de monseñor Sergio Contreras Navia, obispo emérito de Temuco, quien falleció el sábado 5 de enero a la edad de 91 años. 

Las exequias se realizaron en el templo Catedral en medio de profundas muestras de afecto y agradecimiento al pastor que se caracterizó por su incansable trabajo en defensa de los derechos humanos, la opción preferencial por los más pobres, su cercanía a los pueblos originarios y la constante búsqueda de la verdad y la justicia.

Al inicio de la misa, el padre Carlos Hernández, canciller de la curia diocesana, entregó los saludos del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile; del nuncio apostólico, Ivo Scapolo y del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano.

A continuación, en el marco del acto penitencial, representantes del pueblo mapuche presentaron sus oraciones en su lengua y según su costumbre.

“Pastor con olor a oveja”

Durante la homilía, el obispo Héctor Vargas, señaló: “Don Sergio se destacaba por ser un hombre intelectualmente brillante, lo que hacía conmover hasta sus más enconados adversarios, era su auténtica humildad evangélica. La austeridad que predicaba la vivía en profundidad”.

Vargas agradeció a Dios por “habernos regalado tantas bendiciones y gracias a través de este Pastor, que, haciendo vida su lema episcopal, nos demostró hasta el final de sus días que ´No vino a ser servido, sino a servir’. Fue un gran obispo, pastor con olor a oveja como gusta decir el Papa Francisco. Inteligente, abierto, generoso, transparente, cercano a la gente”.

Monseñor agregó: “Nada de lo humano estuvo ausente de su ministerio. Defensor apasionado de los derechos humanos, especialmente del pueblo mapuche. Siempre desde la fe y la persona de Jesucristo, a quien amó entrañablemente. Gastó su existencia al servicio de los demás, particularmente de los más pobres y humildes. Fue un gran amigo y maestro en el ministerio pastoral de otros obispos”.

Como signo de despedida de la ciudad y de la diócesis en general, se realizó una procesión en sagrado silencio por los alrededores de la plaza de Armas, momento especial que fue acompañado de cientos de personas que se detuvieron para dar el último adiós al pastor de los pobres.

El féretro fue sepultado en la cripta donde además descansan los restos de monseñor Prudencio Contardo, primer obispo de la Diócesis y monseñor Menchaca Lira.

Testimonios

La participación en la Eucaristía fue transversal y reunió desde autoridades regionales, dirigentes sociales, políticos, creyentes y no creyentes que valoraron la obra del obispo.   Carlos Oliva Troncoso, presidente de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de La Araucanía recordó la magnífica labor ejercida por monseñor Contreras durante la dictadura militar.  “Nos llega muy profundamente el fallecimiento del obispo Contreras, por la labor que desarrolló mientras estuvo en la Diócesis, sobre todo en los años más difíciles de la dictadura donde se nos cerraron muchas puertas a nosotros y hay que decirlo también, un sector de la Iglesia, no toda la Iglesia Católica, nos acogió en todo el país”

Por su parte, el exsenador de La Araucanía, Eugenio Tuma dijo que “es un hito muy importante para la Región de La Araucanía, despedir a un hombre que colaboró tanto en la defensa de los Derechos Humanos, especialmente en un período en que había una restricción a la libertad y una dictadura muy dura en contra de gente que discrepaba de ese Gobierno y este pastor de la Iglesia fue que se la jugó por defender esos Derechos aquí en La Araucanía”.

El obispo emérito de Temuco, monseñor Manuel Camilo Vial también tuvo palabras de gratitud para el pastor. “Es muy lindo el trabajo social que se realizó aquí en la Diócesis con él, en el Departamento de Acción Social, que ha tenido una influencia muy grande e histórica. Yo lo recuerdo con mucho cariño porque fue muy amigo, fue muy fraternal conmigo, muy respetuoso y yo aprendí mucho de él; lo hecho muchísimo de menos”, aseveró.

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