De lunes a sábados Andrés Méndez toma su camilla de masajes y parte a la Feria Pinto de Temuco a trabajar. Aprendió este oficio observando y es para él una tradición y una manera de conseguir ingresos.

“Mi madre aprendió en Italia y yo aprendí observando, tanto a ella como a personas de la organización espiritual en que estuve, por eso digo que es una tradición”, expresa entre hilarantes risas.

Ahí viene “el masajista” gritan cuando llega con su camilla al hombro. En plena Feria Pinto Andrés se instala y por 3 mil pesos ofrece masajes.   “Feria Pinto es un lugar muy especial. No te puedo decir todo lo que he visto. Hay una energía especial y hay que mantener un cierto grado de humildad para trabajar en ese lugar. Yo me he ganado el respeto de todos, creo: de haitianos, mapuche, chilenos y brasileños incluso; es un lugar multicultural”.

Y es que realizar un masaje no es cualquier cosa, comenta: es un arte desenredar nudos musculares y no es recomendable hacerlo todos los días:

“El cuerpo somatiza todo, las preocupaciones, los miedos, las penas, es necesario desenredar nudos ahí, y mi trabajo es eso, deshacer lo que en el día a día vamos tensionando. Lo hago con profesionalismo y creo, humildemente, que lo hago bastante bien”, confiesa.

Andrés recuerda el día en que tomó la decisión familiar de ser masajista:  viajaba de Cholchol a Temuco y para ellos al principio no fue fácil dado lo poco común.

La familia y la espiritualidad

Méndez es un trotamundos, pues ha vivido en Punta Arenas, Santiago, Brasil, entre otros lugares.   “Con mis padres vivimos en Rancagua, ellos siendo parte de la organización espiritual coreana abrieron una tienda de productos naturales allá”.

Sus padres se conocieron y casaron antes de ser parte de la Iglesia de la Unificación o la Secta Moon como denominó la prensa chilena. “Para mí, haber estado en esta agrupación significó mi formación espiritual, hoy en día no se  habla mucho de espiritualidad que no es lo mismo que religión. Sin embargo, hay muchas cosas que no puedo compartir de haber sido parte de esta agrupación, y es que a mí no me representa todo lo que vi”, detalla.

El año 2011 falleció su hermano y su familia entró en crisis: “Yo he sentido la presencia de él en Feria Pinto trabajando, te juro que lo he sentido (confiesa entre lágrimas). Esto ha sido difícil para mi familia y para mí, pero gracias al trabajo, la familia (Andrés tiene una hija) y la verdadera espiritualidad (que no es más que el hogar, la familia y la naturaleza) hemos salido adelante y sí, he salido adelante”, expresa con emoción.

Andrés vive en la comuna de Cholchol. Es padre, amigo y masajista. Es posible verlo todos los días con su camilla al hombro para hacer masajes en la Feria Pinto. Su contacto para masajes a pedidos es el: + 56 9 89805468

1 Comentario

  1. El masajista Andrés mendes nos trató a mi y mi hija fue un agrado para nosotras en casa de mi hija nos ayudó mucho en lo espiritual y terapia gracias muchas gracias q Dios te bendiga mucho le deseo abundancia Silvia Fernández

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